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Mostrando entradas de diciembre, 2025

FIESTA DE LA SAGRADA FAMILIA - CICLO A

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Primera lectura: Eclesiástico 3, 2 - 6. 12 - 14; Salmo 127, 1bc - 2.3.4-5; Segunda lectura: Colosenses 3, 12 - 21; Evangelio: Mateo 2, 13 - 15. 19 - 23. A la luz de los textos de la Misa del Domingo de la Sagrada Familia, ciclo A, la liturgia nos invita a mirar el hogar de Nazaret no como una imagen idealizada e inalcanzable, sino como un camino concreto de fe, amor y sacrificio, vivido en medio de las dificultades de la vida cotidiana. La oración colecta pone desde el inicio el acento en un aspecto fundamental: Dios nos propone a la Sagrada Familia como ejemplo de las virtudes domésticas y de la unión en el amor. No se trata solo de una convivencia ordenada, sino de una comunión profunda que nace del amor verdadero. Hoy constatamos con preocupación que en muchos hogares se ha debilitado la transmisión de las virtudes básicas: el respeto, la paciencia, la responsabilidad, el perdón. A veces hay familias que permanecen unidas solo por obligación, por conveniencia o por miedo a la ruptur...

CUARTO DOMINGO DE ADVIENTO - CICLO A

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Primera lectura: Isaías 7, 10 - 14; Salmo 23, 1b - 2.3 - 4ab. 5-6; Segunda lectura: Romanos 1, 1 - 7; Evangelio: Mateo 1, 18 - 24. El cuarto domingo de Adviento nos sitúa ya en el umbral del misterio que celebramos: la Encarnación del Hijo de Dios. La liturgia concentra nuestra atención en el acontecimiento decisivo de la historia de la salvación: Dios no permanece distante, sino que entra en nuestro tiempo, asume nuestra carne y habita entre nosotros. Por eso, la oración colecta de este domingo marca la ruta: pedimos al Padre que, así como hemos conocido el anuncio del ángel sobre la Encarnación de su Hijo, podamos llegar, por su pasión y su cruz, a la gloria de la resurrección. La liturgia une inseparablemente el misterio de la Encarnación con el misterio pascual: el Niño que nace es el mismo que entregará su vida por la salvación del mundo. La Encarnación no es un simple recuerdo piadoso, sino el corazón de la fe cristiana. En ella se revela un Dios que actúa, que toma la iniciativa...

TERCER DOMINGO DE ADVIENTO - CICLO A

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Primera lectura: Isaías 35, 1-6a. 10; Salmo 145, 7. 8-9a. 9bc-10 (R.: cf. Is 35, 4); Segunda lectura: Santiago 5, 7-10; Evangelio: Mateo 11, 2-1. Con el tercer domingo de Adviento, tradicionalmente llamado Gaudete, la liturgia introduce una nota particular de alegría en el camino hacia la Navidad. No se trata de un gozo superficial o anticipado, sino de la alegría profunda que nace de la certeza de que el Señor está cerca y de que su salvación ya está en acción. Así lo expresa la oración colecta, cuando pedimos llegar “con alegría” al acontecimiento de la salvación. La Iglesia no pide solo llegar cronológicamente a la Navidad, sino llegar interiormente preparados, con un corazón disponible para reconocer la acción salvadora de Dios en la historia. La primera lectura, tomada del profeta Isaías (35, 1-6.10), pertenece a un contexto de prueba y desolación para el pueblo. El profeta anuncia un futuro nuevo, marcado por la intervención directa de Dios: el desierto florece, los débiles recob...

SEGUNDO DOMINGO DE ADVIENTO - CICLO A

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Primera lectura: Isaías 11, 1-10; Salmo 71, 1-2. 7-8. 12-13. 17 (R.: cf. 7); Segunda lectura: Romanos  15, 4-9; Evangelio: Mateo 3, 1-12. En este segundo domingo de Adviento la liturgia nos regala una súplica que debería acompañarnos durante estos días: pedimos a Dios que «los afanes terrenales no nos impidan salir al encuentro de su Hijo que viene». Es una oración breve, pero muy profunda. Nos recuerda que podemos llenarnos de tantas cosas, de tantas urgencias, de tantas preocupaciones, que lo verdaderamente importante termina quedando al margen. Y la oración después de la comunión completa esta idea cuando pedimos que el sacramento recibido nos enseñe a «sopesar la sabiduría de los bienes de la tierra y amar intensamente los del cielo». No se trata de despreciar lo terrenal, sino de aprender, con sabiduría, a darle a cada cosa su lugar. El Adviento es tiempo de ordenar la casa del corazón: saber qué sirve y qué estorba, qué enriquece y qué distrae, qué conduce al cielo y qué simp...