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DOMINGO IV DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO B

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Primera lectura: Deuteronomio 18, 15-20;  Salmo 94, 1-2. 6-7. 8-9 (R.: 8); Segunda lectura: 1 Corintios 7, 32-35; Evangelio:  Marcos 1, 21-28. Veamos algunos detalles interesantes de las lecturas de este cuarto domingo del tiempo ordinario. En la primera lectura vemos que Dios, respondiendo a Moisés, le anuncia que enviará a un profeta que hable en su nombre. Ese profeta no sería un extraño sino uno de ellos.  Advierte que el pueblo de Israel le debe escuchar. Aquí quisiera entrar en un detalle: cuando dice escuchar, lo debemos entender como «prestar atención» a diferencia del simple oír que sería «captar el sonido» sin que ello requiera atender lo que dice el sonido. Siguiendo con el «escuchar», más adelante dirá el Señor: «Yo mismo pediré cuentas a quien no escuche las palabras que pronuncie en mi nombre». Ser indiferente al mensaje del Señor será tomado en cuenta. El pueblo sí escuchaba, sabía lo que se le decía, pero no le gustaba el mensaje. Eso mismo pasa hoy: sabem...

DOMINGO III DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO B

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Primera lectura: Jonás 3, 1-5. 10; Salmo 24, 4-5ab. 6-7bc. 8-9 (R.: 4a); Segunda lectura: 1Corintios 7, 29-31; Evangelio: Marcos 1, 14-20. Estamos en el tercer domingo del tiempo ordinario y, además, el papa Francisco designó este como el Domingo de la Palabra de Dios con la carta apostólica «Aperuit illis» (30-IX-2019). Es un buen día para meditar sobre la importancia de la Palabra en nuestra vida. Viene a mi mente aquella frase del prólogo de San Juan: «(La Palabra = El Verbo) vino a su casa y los suyos no lo recibieron» (Jn 1, 12). Y eso puede pasar con todos nosotros: podemos saber dónde está la Palabra, pero no la acogemos, no la buscamos, no la interiorizamos. Es un buen día para pensar cómo uso mi Biblia y si la tengo presente en mi oración y mi estudio. En la primera lectura, Dios envía a Jonás a anunciar un mensaje. Dios habla por la boca de Jonás. Jonás no era precisamente el personaje más querido y popular. Se puede ver que era visto como el que traía la “mala suerte” y ...

EPIFANÍA DEL SEÑOR - CICLO B

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Primera lectura: Isaías 60, 1-6; Salmo 71, 2. 7-8. 10-11. 12-13 (R.: cf. 11); Segunda lectura: Efesios 3, 2-3a. 5-6; Evangelio: Mateo 2, 1-12. Hoy celebramos la Epifanía del Señor, uno de los misterios de la infancia de Jesús. Aunque puede parecer un poco ocioso lo que compartiré en esta oportunidad, en realidad lo he seleccionado buscando una palabra autorizada para iluminar algunos aspectos de este gran misterio. Ojalá pueda servir de ayuda en esta ocasión. El Catecismo en el número 528 explica claramente este misterio. Rescato algunas ideas: «La Epifanía es la manifestación de Jesús como Mesías de Israel, Hijo de Dios y Salvador del mundo…La Epifanía celebra la adoración de Jesús por unos "magos" venidos de Oriente…La llegada de los magos a Jerusalén para "rendir homenaje al rey de los judíos" muestra que buscan en Israel, a la luz mesiánica de la estrella de David al que será el rey de las naciones». El papa Benedicto XVI, en su volumen sobre la Infancia de ...

FIESTA DE LA SAGRADA FAMILIA - CICLO B

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Primera lectura: Sirácida 3, 2-6. 12-14;  Salmo 127, 1-2. 3. 4-5 (R.: cf. 1); Segunda lectura: Colosenses 3, 12-21; Evangelio: Lucas 2, 22-40 Celebramos la fiesta de la Sagrada Familia. Para la reflexión de hoy quisiera tomar la segunda lectura para aterrizar en algunos detalles del día a día. Pero para empezar comencemos preguntándonos si la familia que conocemos se parece en algo a las familias en la época de Jesús. Debo decir que no hay parecido. En el tiempo de Jesús se valoraba la familia numerosa, los hijos eran considerados una bendición y el perder esposo o hijo una desgracia. En estas familias los roles eran bien asumidos y cada uno hacía lo que tenía que hacer. En cambio, hoy en muchas familias a menos hijos hay es mejor, las familias son disfuncionales, se quiere deconstruir la familia y aplicar nuevos modelos de sociedad que supere el paradigma de la «familia tradicional». Algo que no podemos negar es que en ambos momentos también hay cosas defectuosas y mejorables. ...

SOLEMNIDAD DE LA NATIVIDAD DEL SEÑOR - CICLO B

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En el prólogo del Evangelio de San Juan dice «El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros» (1, 14). Con estas palabras de San Juan quisiera introducir esta reflexión en el día de la Navidad. No celebramos una fecha, celebramos uno de los capitales misterios de nuestra fe. La encarnación y el nacimiento de Jesús es el inicio de esa nueva etapa de la historia que trae la salvación para todos los hombres. Viene al mundo para hacerse como nosotros menos en el pecado (Cf. Hb 4, 5) En la Carta a los hebreos dice el Señor: «Por eso, al entrar en este mundo, dice: Sacrificio y oblación no quisiste; pero me has formado un cuerpo. Holocaustos y sacrificios por el pecado no te agradaron. Entonces dije: ¡He aquí que vengo - pues de mí está escrito en el libro - a hacer, oh Dios, tu voluntad!» (10, 5- 7). Para eso el Verbo se encarna, para hacer en su cuerpo la santísima voluntad de su Padre. «Padre, si quieres, aparta de mí ese cáliz. Pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya» (Lc 22, 42). ...

CUARTO DOMINGO DE ADVIENTO - CICLO B

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Primera lectura: 2 Samuel 7, 1-5. 8b-12. 14a. 16; Salmo 88, 2-3. 4-5. 27 y 29 (R.: cf 2a); Segunda lectura: Romanos 16, 25-27; Evangelio: Lucas 1, 26-38. Estamos en la antesala de la Navidad. Los textos bíblicos nos hablan de la morada que Jesús necesita para venir a este mundo. No hablo precisamente del pesebre, hablo de María, la digna morada que Dios preparó para que en ella se pueda gestar al Salvador.   María Santísima fue preparada desde su concepción inmaculada para que, libre de pecado, pueda ser la madre de Jesús. Dios la ha mirado, y disculpando el atrevimiento, y esperado para ese momento tan importante en la historia: la redención del género humano.   María no es como el gran templo de Jerusalén, ella es infinitamente mucho más que ello. Por decirlo de alguna manera análoga, es como el terreno sin contaminación donde Jesús puede desarrollarse libremente. Es la tierra virgen donde caerá la semilla que dará el mejor fruto. María, cuando se encuentra con el ángel...

PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO - CICLO B

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Hoy, más que una reflexión les ofrezco unos breves apuntes sobre el tiempo de adviento en general que pueden ayudar a conocer mejor este tiempo. TIEMPO DE ADVIENTO Adviento viene de la palabras latinas "Adventus redemptoris" (la llegada del Redentor). El "adventus" para los romanos era una ceremonia en la que se esperaba y recibía al emperador. Los primeros cristianos lo emplearon para designar la venida del Señor en un doble aspecto: la Encarnación y la segunda venida. Este tiempo litúrgico tiene su ORIGEN hacia finales del IV, y se empezó a celebrar en Hispania (actual España), como indica el Concilio de Zaragoza en el 380, y en las Galias.  Sobre el ACTUAL ADVIENTO, dicen las Normas universales del año litúrgico 39: "El tiempo de Adviento tiene una doble índole: es el tiempo de preparación para las solemnidades de Navidad, en las que se conmemora la primera venida del Hijo de Dios a los hombres, y es a la vez el tiempo en el que por este recuerdo se dirigen ...

SOLEMNIDAD DE JESUCRISTO REY DEL UNIVERSO - CICLO A

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Primera lectura: Ezequiel 34, 11-12. 15-17; Salmo 22, 1-2a. 2b-3. 5-6 (R.: 1); Segunda lectura:  1Corintios 15, 20-26. 28; Evangelio: Mateo 25, 31-46. «Cristo tiene que reinar hasta que ponga a todos sus enemigos bajo sus pies» . Sin duda alguna Cristo es Rey, ¿pero nosotros nos creemos que lo es? No debemos dudarlo, pero por la vida que llevamos, ¿le estamos dejando reinar? ¿Cristo es el soberano de mi vida? Empecemos aclarando la figura del rey, en una sociedad donde la realeza se entiende menos. El rey es el monarca, en el se concentra todo el poder, que, precisamente lo ejerce soberanamente en su territorio. Todos los ciudadanos de un reino son súbditos del rey en mayor o menor grado. En muchas monarquías se ha pensado que el rey, el monarca, tiene poder porque le viene de Dios y, en algunos casos, se piensa que es un enviado de Dios. La palabra del rey es ley, se hace lo que se manda, y, de allí que algunos hayan abusado de ello. Actualmente la monarquía es un puesto hi...

XXXIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO A

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Primera lectura:  Proverbios 31, 10-13. 19-20. 30-31;  Salmo 127, 1-2. 3. 4-5 (R.: 1a); Segunda lectura: 1 Tesalonicenses 5, 1-6; Evangelio: Mateo 25, 14-30. En la segunda lectura de este domingo se nos va poniendo en el contexto del final de la historia. El apóstol nos habla del “Día del Señor” que llegará como ladrón por la noche, en silencio y en el momento menos esperado. Los primeros cristianos consideraban que la segunda venida de Cristo era inminente, es decir, que pensaban que se iba a dar ya, pero vemos que el Señor nos viene regalando un largo tiempo para que podamos cambiar, corregir y mejorar aquellas cosas que no están marchando bien y las podamos enmendar en vistas a la construcción del reino. En ese sentido, podemos decir que cuando llegue el Día del Señor será un día de gozo, de gloria, de felicidad, siempre y cuando nosotros no vivamos como los hijos de las tinieblas. Por eso, como leeremos en el evangelio, hemos de poner al servicio de Dios y de los demás t...

XXXI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO A

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P rimera lectura: Malaquías 1, 14b—2, 2b. 8-10; Salmo 130, 1. 2. 3; Segunda lectura: 1 Tesalonicenses 2, 7b-9. 13; Evangelio: Mateo 23, 1-12. Nos cuesta obedecer. Estamos en un mundo en donde se vive una crisis de autoridad, en donde ya no queremos que se nos diga nada, nos cuesta hacer caso. Consecuencia: la tristeza, la insatisfacción, la desesperanza. Pero no solo eso, también vamos contagiando de esas actitudes a los demás. Nuestros prójimos van pasando por historias similares y se va socializando estas consecuencias que vienen del no hacer caso, del no obedecer. En la primera lectura de este domingo, el Gran Rey advierte que «Si no obedecen y no se proponen dar gloria a mi nombre…les enviaré mi maldición». No es que Dios esté como escondido detrás de la cortina o detrás de la puerta esperando cobrar venganza por nuestros fallos. Dios quiere que vayamos por el buen camino y nos hagamos responsables de nuestras acciones. La «maldición» de la que habla es la simple consecuencia d...