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Mostrando entradas de abril, 2026

CUARTO DOMINGO DE PASCUA - CICLO A

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Primera lectura: Hechos de los apóstoles 2, 14a. 36-41; Salmo 22, 1-3a. 3b-4. 5. 6 (R.: 1); Segunda lectura: 1Pedro 2, 20b-25; Evangelio: Juan 10, 1-10 . En la oración colecta de este domingo suplicamos: «Dios todopoderoso y eterno, condúcenos a la asamblea gozosa del cielo, para que la debilidad del rebaño llegue hasta donde le ha precedido la fortaleza del Pastor». Esta oración es profundamente iluminadora, porque nos sitúa en la verdad de nuestra condición: somos un rebaño débil, pero guiado por un Pastor fuerte que ya ha llegado a la meta. La Pascua de Cristo no solo es victoria suya, sino camino abierto para nosotros. Él ha ido delante, y nosotros estamos llamados a seguirlo. En el Evangelio según san Juan, Jesús se presenta como «la puerta» y como el Pastor. Él no solo muestra el camino, sino que Él mismo es el acceso a la vida. «Yo soy la puerta»: entrar por Cristo es entrar en la salvación, en la comunión con Dios. Y al mismo tiempo, Él es el Pastor que llama, que conoce, que c...

TERCER DOMINGO DE PASCUA - CICLO A

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Primera lectura: Hechos de los apóstoles 2, 14. 22-33; Salmo 15, 1-2a y 5. 7-8. 9-10. 11 (R.: 11a); Segunda lectura: 1 Pedro 1, 17-21; Evangelio: Lucas 24, 13-35. En este tercer domingo del Tiempo Pascual, la liturgia nos introduce en una «teología del tiempo como historia de salvación», cuyo centro es la Resurrección de Cristo. No se trata simplemente de una sucesión cronológica de acontecimientos, sino de un tiempo que ha sido transformado desde dentro por el misterio pascual. La resurrección no solo acontece en el tiempo, sino que lo llena de sentido, lo orienta y lo conduce hacia su plenitud. En la primera lectura, el kerigma de Pedro presenta con claridad cómo la resurrección de Cristo reorganiza el tiempo de la promesa. El pasado de Israel, contenido en las Escrituras y en las expectativas mesiánicas, no queda como un recuerdo superado, sino que alcanza su cumplimiento en el acontecimiento pascual. Las palabras de los profetas, las figuras y los salmos encuentran en Cristo su sen...

II DOMINGO DE PASCUA - CICLO A

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Primera lectura: Hechos de los apóstoles 2, 42-47; Salmo 117, 2-4. 13-15. 22-24 (R.: 1); Segunda lectura: 1San Pedro: 1, 3-9;  Evangelio: Juan 20, 19-31. En la oración colecta de este segundo domingo de Pascua pedimos a Dios que nos conceda, renovados por el Espíritu, resucitar a la luz de la vida. Esta súplica nos sitúa en el corazón del misterio pascual: si bien Jesucristo es el sujeto pleno de la resurrección, también nosotros estamos llamados a participar de ella, especialmente por el bautismo. La resurrección no es un acontecimiento aislado que pertenece solo a Cristo, sino una promesa abierta a toda la humanidad. Por eso pedimos vivir como resucitados, es decir, como hombres nuevos, transformados por el Espíritu Santo. Esta verdad aparece con claridad en la segunda lectura, cuando san Pedro afirma: «mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos nos ha regenerado para una esperanza viva, para una herencia incorruptible, intachable e inmarcesible, reservada en el ...

PASCUA

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Queridos amigos, deseándoles una feliz Pascua de Resurrección, quisiera ofrecerles unas notas sobre el tiempo litúrgico de la Pascua.  Introducción El Tiempo Pascual ocupa un lugar central en la liturgia de la Iglesia, porque prolonga sacramental y celebrativamente el misterio de la Pascua del Señor, es decir, su pasión, muerte, resurrección, ascensión gloriosa y envío del Espíritu Santo. No se trata simplemente de un período posterior al Domingo de Resurrección, sino de una verdadera unidad litúrgica que nace de la Vigilia Pascual, centro del año litúrgico, y culmina en Pentecostés. La Iglesia contempla en estos días la plenitud de la obra redentora de Cristo y vive de sus frutos. La liturgia romana expresa de manera muy clara este sentido unitario cuando afirma que los cincuenta días que van desde el domingo de Resurrección hasta el domingo de Pentecostés han de celebrarse “con alegría y exultación, como si se tratara de un solo y único día festivo, más aún, como un gran domingo”...

DOMINGO DE PASCUA DE LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR - CICLO A

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Primera lectura: Hechos de los apóstoles 10, 34a. 37-43;  Salmo 117, 1-2. 16ab-17. 22-23 (R.: 24); Segunda lectura: Colosenses 3, 1-4; Evangelio: Juan 20, 1-9. «Oh, Dios, que en este día, vencida la muerte,nos has abierto las puertas de la eternidad por medio de tu Unigénito…». La oración colecta pone el acento no solo en un hecho pasado, sino en una realidad que se abre hoy: la Resurrección no es un recuerdo, es una puerta. Dios no solo resucita a Cristo, sino que inaugura para nosotros un camino nuevo. Pascua es, por tanto, el día en que la vida deja de estar cerrada sobre sí misma y se abre definitivamente a Dios. La primera lectura presenta el anuncio de San Pedro: «Nosotros somos testigos… Dios lo resucitó al tercer día». La fe pascual nace del testimonio. No es una idea, ni un sentimiento interior, sino el anuncio de un acontecimiento real. La Iglesia vive de este testimonio apostólico: Cristo ha resucitado y se ha dejado ver. Por eso, la Pascua es también un envío: quien cre...