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PASCUA

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Queridos amigos, deseándoles una feliz Pascua de Resurrección, quisiera ofrecerles unas notas sobre el tiempo litúrgico de la Pascua.  Introducción El Tiempo Pascual ocupa un lugar central en la liturgia de la Iglesia, porque prolonga sacramental y celebrativamente el misterio de la Pascua del Señor, es decir, su pasión, muerte, resurrección, ascensión gloriosa y envío del Espíritu Santo. No se trata simplemente de un período posterior al Domingo de Resurrección, sino de una verdadera unidad litúrgica que nace de la Vigilia Pascual, centro del año litúrgico, y culmina en Pentecostés. La Iglesia contempla en estos días la plenitud de la obra redentora de Cristo y vive de sus frutos. La liturgia romana expresa de manera muy clara este sentido unitario cuando afirma que los cincuenta días que van desde el domingo de Resurrección hasta el domingo de Pentecostés han de celebrarse “con alegría y exultación, como si se tratara de un solo y único día festivo, más aún, como un gran domingo”...

DOMINGO DE PASCUA DE LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR - CICLO A

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Primera lectura: Hechos de los apóstoles 10, 34a. 37-43;  Salmo 117, 1-2. 16ab-17. 22-23 (R.: 24); Segunda lectura: Colosenses 3, 1-4; Evangelio: Juan 20, 1-9. «Oh, Dios, que en este día, vencida la muerte,nos has abierto las puertas de la eternidad por medio de tu Unigénito…». La oración colecta pone el acento no solo en un hecho pasado, sino en una realidad que se abre hoy: la Resurrección no es un recuerdo, es una puerta. Dios no solo resucita a Cristo, sino que inaugura para nosotros un camino nuevo. Pascua es, por tanto, el día en que la vida deja de estar cerrada sobre sí misma y se abre definitivamente a Dios. La primera lectura presenta el anuncio de San Pedro: «Nosotros somos testigos… Dios lo resucitó al tercer día». La fe pascual nace del testimonio. No es una idea, ni un sentimiento interior, sino el anuncio de un acontecimiento real. La Iglesia vive de este testimonio apostólico: Cristo ha resucitado y se ha dejado ver. Por eso, la Pascua es también un envío: quien cre...