DOMINGO XXVIII DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO A
Primera lectura: Is 25, 6-10a, Sal 22, 1-3a. 3b-4. 5. 6; Segunda lectura: Flp 4, 12-14. 19-20; Evangelio: Mt 22, 1-14. Los textos de la misa de este domingo nos invita a mirar más allá de lo inmediato y a pensar en nuestro destino definitivo: el cielo. En la oración sobre las ofrendas aparece esta petición: «para que lleguemos a la gloria del cielo mediante esta piadosa celebración». Las lecturas nos ayudan a comprender qué significa esa gloria que esperamos. Isaías la describe con una imagen cercana: Dios prepara un gran banquete para todos los pueblos. En torno a una mesa no solo compartimos alimentos; compartimos la alegría de estar juntos. Así será la salvación: vivir para siempre en comunión con el Señor. El profeta añade una promesa extraordinaria: Dios «aniquilará la muerte para siempre» y enjugará las lágrimas de todos los rostros. Aquello que el pecado introdujo en nuestra historia no tendrá la última palabra. Dios nos llama a una vida que ya no conocerá la separació...