IV DOMINGO DE CUARESMA - CICLO A
Primera lectura: 1Samuel 16, 1b. 6-7. 10-13a; Salmo 22, 1-3a. 3b-4. 5. 6 (R.: 1); Segunda lectura: Efesios 5, 8-14; Evangelio: Juan 9, 1-41. En este cuarto domingo de Cuaresma, la liturgia introduce una nota particular de alegría. No se trata todavía de la alegría plena de la Pascua, pero sí de un anticipo, de una luz que comienza a vislumbrarse en medio del camino penitencial. La oración colecta nos da la clave para comprender este domingo cuando afirma que por el Verbo se realiza la reconciliación del género humano. Esta expresión es profundamente teológica. La humanidad, herida por el pecado, había abierto un abismo entre Dios y el hombre. Ese abismo no es una simple metáfora; es la realidad dramática del pecado. A veces pareciera que en nuestro tiempo se quiere suavizar esta verdad, como si el pecado no tuviera consecuencias o como si Dios, en una especie de buenismo mal entendido, simplemente pasara por alto las acciones humanas. Pero no es así. El pecado existe, hiere al hombre, ...