XXIX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO A
Primera lectura: Is 45, 1. 4-6; Salmo responsorial: Sal 95, 1 y 3. 4-5. 7-8. 9-10a y c; Segunda lectura: 1 Tes 1, 1-5b; Evangelio: Mt 22, 15-21. La Palabra de Dios de este domingo nos invita a reflexionar sobre dos responsabilidades que no podemos separar: nuestra fidelidad a Dios y nuestros deberes con la sociedad. El cristiano vive en el mundo, participa de su historia y contribuye al bien común, pero reconoce que solamente Dios es el Señor de su vida. En la primera lectura encontramos un detalle sorprendente. Dios llama a Ciro, rey de Persia, su «ungido». En hebreo se utiliza la palabra mashíaj, de donde procede el término «Mesías». Lo llamativo es que Ciro no pertenece al pueblo de Israel y ni siquiera conoce al Señor. Sin embargo, Dios se sirve de él para realizar sus designios. Esto nos recuerda que Dios actúa también por medio de las realidades humanas y que ninguna autoridad está por encima de Él. Por eso, el salmo proclama: «El Señor es rey, él gobierna a los pueblos rectament...