DOMINGO XIII DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO A
Primera lectura: 2 Reyes 4, 8-11. 14-16a; Salmo 88, 2-3. 16-17. 18-19 (R.: 2a); Segunda lectura: Romanos 6, 3-4. 8-11; Evangelio: Mateo 10, 37-42. El Evangelio de hoy nos presenta algunas de las palabras más exigentes de Jesús. A primera vista pueden parecernos duras: «El que quiere a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí». Sin embargo, el Señor no nos invita a despreciar a nuestra familia. La misma Sagrada Escritura nos enseña que honrar a los padres es fuente de bendición y uno de los mandamientos fundamentales. Lo que Jesús quiere enseñarnos es que Dios debe ocupar siempre el primer lugar en nuestra vida. Ningún afecto humano, por noble y legítimo que sea, puede estar por encima de aquel que nos ha dado la vida y nos ofrece la salvación. Cuando el amor a Dios ocupa el primer lugar, todos los demás amores encuentran su verdadero orden y su auténtico sentido. Por eso el Señor añade: «El que no carga con su cruz y me sigue, no es digno de mí». En tiempos de Jesús, la cr...