CUARTO DOMINGO DE PASCUA - CICLO A
Primera lectura: Hechos de los apóstoles 2, 14a. 36-41; Salmo 22, 1-3a. 3b-4. 5. 6 (R.: 1); Segunda lectura: 1Pedro 2, 20b-25; Evangelio: Juan 10, 1-10 . En la oración colecta de este domingo suplicamos: «Dios todopoderoso y eterno, condúcenos a la asamblea gozosa del cielo, para que la debilidad del rebaño llegue hasta donde le ha precedido la fortaleza del Pastor». Esta oración es profundamente iluminadora, porque nos sitúa en la verdad de nuestra condición: somos un rebaño débil, pero guiado por un Pastor fuerte que ya ha llegado a la meta. La Pascua de Cristo no solo es victoria suya, sino camino abierto para nosotros. Él ha ido delante, y nosotros estamos llamados a seguirlo. En el Evangelio según san Juan, Jesús se presenta como «la puerta» y como el Pastor. Él no solo muestra el camino, sino que Él mismo es el acceso a la vida. «Yo soy la puerta»: entrar por Cristo es entrar en la salvación, en la comunión con Dios. Y al mismo tiempo, Él es el Pastor que llama, que conoce, que c...