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Mostrando entradas de marzo, 2026

DOMINGO DE RAMOS EN LA PASIÓN DEL SEÑOR - CICLO A

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Bendición de Ramos: Mateo 21, 1-11; Primera lectura: Isaías 50, 4-7; Salmo 21, 8-9. 17-18a. 19-20. 23-24 (R.: 2a); Segunda lectura: Filipenses 2, 6-11; Evangelio: Mateo 26, 14—27, 66. «En este día la Iglesia recuerda la entrada de Cristo, el Señor, en Jerusalén para consumar su Misterio pascual.» Con esta frase del Misal Romano comenzamos una de las celebraciones más intensas de todo el año litúrgico. Este día tiene dos polos que no podemos separar. Por un lado, el recuerdo de la entrada triunfal del Señor en Jerusalén, recogido de la antigua tradición de Jerusalén, donde el pueblo sale a su encuentro con ramos, con alegría y con entusiasmo. Por otro lado, la Misa que nos introduce inmediatamente en el tono de la Pasión, propio de la tradición romana, siendo este el único domingo del año en que se proclama la Pasión del Señor. Así, la liturgia nos hace pasar de la aclamación a la cruz, de la gloria al sufrimiento, para mostrarnos que en Cristo ambas realidades están profundamente unida...

V DOMINGO DE CUARESMA - CICLOA

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Primera lectura: Ezequiel 37, 12-14; Salmo 129, 1b-2. 3-4. 5-7ab. 7cd-8; Segunda lectura: Romanos 8, 8-11; Evangelio: Juan 11, 1-45 Nos acercamos de la Semana Santa. La Liturgia, con una pedagogía sabia, nos introduce en el misterio que está por acontecer. No es un simple recuerdo: es un camino. Caminamos con Cristo hacia Jerusalén. La oración colecta nos invita a no quedarnos como espectadores, sino a avanzar hacia el amor de Cristo. Ese amor es el que lo llevó a entregarse totalmente en la cruz por nuestra salvación. Pero este camino no es solo esfuerzo humano: necesitamos la ayuda de Dios. Se nos pide caminar “animosamente”, es decir, con decisión y generosidad. San Pablo, en la segunda lectura, nos ofrece una clave decisiva: «los que viven según la carne no pueden agradar a Dios… pero ustedes no estan en la carne, sino en el espíritu». Aquí no se trata de una oposición superficial entre cuerpo y alma, sino de dos modos de vivir. Vivir “según la carne” es vivir encerrados en nosotr...

IV DOMINGO DE CUARESMA - CICLO A

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Primera lectura: 1Samuel 16, 1b. 6-7. 10-13a; Salmo 22, 1-3a. 3b-4. 5. 6 (R.: 1); Segunda lectura: Efesios 5, 8-14; Evangelio: Juan 9, 1-41. En este cuarto domingo de Cuaresma, la liturgia introduce una nota particular de alegría. No se trata todavía de la alegría plena de la Pascua, pero sí de un anticipo, de una luz que comienza a vislumbrarse en medio del camino penitencial. La oración colecta nos da la clave para comprender este domingo cuando afirma que por el Verbo se realiza la reconciliación del género humano. Esta expresión es profundamente teológica. La humanidad, herida por el pecado, había abierto un abismo entre Dios y el hombre. Ese abismo no es una simple metáfora; es la realidad dramática del pecado. A veces pareciera que en nuestro tiempo se quiere suavizar esta verdad, como si el pecado no tuviera consecuencias o como si Dios, en una especie de buenismo mal entendido, simplemente pasara por alto las acciones humanas. Pero no es así. El pecado existe, hiere al hombre, ...

III DOMINGO DE CUARESMA - CICLO A

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Primera lectura: Éxodo 17, 3-7; Salmo 94, 1-2. 6-7. 8-9 (R.: 8); Segunda lectura: Romanos 5, 1-2. 5-8; Evangelio: Juan 4, 5-42. Estamos en el tercer domingo de Cuaresma y hoy aparece en la liturgia un elemento particularmente protagónico: el agua. No es un detalle casual. La Iglesia, en su pedagogía litúrgica, nos hace recorrer en estos domingos finales de la Cuaresma un itinerario de preparación para los catecúmenos que recibirán los sacramentos de la iniciación cristiana en la noche santa de la Pascua. Por eso, el agua que hoy aparece en la liturgia nos recuerda dos realidades muy profundas: por un lado, el Bautismo que recibirán los catecúmenos, y por otro lado el don de la gracia, que también tiene que ver con cada uno de nosotros que ya hemos sido bautizados. La oración colecta de la misa nos recuerda, además, aquellos tres medios que sirven como remedio para nuestros pecados. En primer lugar, el ayuno. Y el ayuno tiene que ser realmente eso: un dejar de comer. Pero junto a él se ...