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Mostrando entradas de noviembre, 2025

PRIMERO DOMINGO DE ADVIENTO - CICLO A

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Primera lectura: Isaías  2, 1-5; Salmo 121, 1-2. 4-5. 6-7. 8-9 (R.: Cf.1); Segunda lectura: Romanos 13, 11-14a; Evangelio: Mateo 24, 37-44. Cuando comenzamos el Adviento en el ciclo A, la liturgia, con mucha sabiduría, no nos lleva primero a mirar al pesebre, sino a levantar la mirada hacia el horizonte definitivo. Es como si la Iglesia nos dijera: «Antes de recordar la primera venida, despierta tu corazón a la segunda». Y esto es profundamente pedagógico, porque el cristiano vive justamente en esta tensión: Cristo vino, Cristo viene cada día y Cristo vendrá de manera definitiva.  Las lecturas de este domingo colocan nuestra existencia en ese punto de encuentro entre la historia que sigue su curso y el día de Dios que se acerca. Isaías lo expresa con esa imagen tan audaz de un monte elevado donde Dios reúne a todos los pueblos para enseñarles sus caminos; Mateo, con la seriedad de aquel que sabe que el Señor puede llegar en cualquier momento. El Adviento empieza así, obligándo...

NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO - CICLO C

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Primera lectura: 2 Samuel 5, 1-3; Salmo 121, 1-2. 4-5 (R.: cf. 1); Segunda lectura: Colosenses 1, 12-20; Evangelio: Lucas 23, 35-43. La solemnidad de Cristo Rey nos coloca, al filo del año litúrgico, ante la verdad que da sentido a toda la historia: Jesucristo es el centro, la meta y la plenitud de todas las cosas. La oración colecta nos hace contemplar esta realidad cuando proclama que Dios Padre “quiso recapitular todas las cosas en su Hijo muy amado, Rey del Universo”. No es una frase poética; es un misterio decisivo. Todo —la creación, la historia, la vida de cada ser humano— encuentra su orden definitivo sólo en Cristo. Por eso la segunda lectura afirma con solemnidad: “Todo fue creado por Él y para Él”. No somos fruto del azar; pertenecemos a un Reino cuyo Rey nos ama y nos ha comprado con su sangre. Este Rey, sin embargo, no reina según la lógica del mundo. La primera lectura del segundo libro de Samuel nos presenta la figura de David, el ungido de Dios, como un “rey pastor”. Es...

DOMINGO XXXIII DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO C

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Primera lectura: Malaquías 3, 19-20a;  Salmo responsorial: 97, 5-6. 7-9a. 9bc (R.: cf. 9); Segunda lectura: 2 Tesalonicenses 3, 7-12; Evangelio:  Lucas 21, 5-19. Hoy, al acercarnos al final del año litúrgico, la Iglesia nos invita a contemplar con seriedad y con esperanza el final de la historia y el sentido último de nuestra vida. No es un mensaje de miedo, sino de claridad espiritual. La oración colecta de la Misa ilumina este domingo con una afirmación decisiva: le pedimos a Dios que nos conceda dedicarnos plenamente a su servicio, porque servirlo es encontrar nuestra verdadera y completa felicidad. Servir es dedicarnos a Él, y dedicarnos a Él es descubrir que nada nos llena tanto como pertenecerle. La primera lectura del profeta Malaquías subraya con fuerza que existen dos maneras de situarse ante Dios: la arrogancia y la fidelidad. Por un lado, están los soberbios y malhechores, aquellos que viven como si Dios fuera prescindible. De ellos dice el Señor que serán como paja...

FIESTA DE LA DEDICACIÓN DE LA BASILICA DE SAN JUAN DE LETRAN

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Primera lectura: Ezequiel 47, 1-2. 8-9. 12; Salmo 45, 2-3. 5-6. 8-9 (R.: 5); Segunda lectura: 1Corintios 3, 9c-11. 16-17; Evangelio: Juan 2, 13-22. Hoy la Iglesia celebra la Dedicación de la Basílica de San Juan de Letrán, la catedral del Papa y madre de todas las iglesias del mundo. Fue consagrada en el siglo IV, cuando el emperador Constantino donó a la Iglesia aquel terreno para construir el primer templo público cristiano de Roma. Desde entonces, esta fiesta no se centra en un edificio concreto, sino en el misterio espiritual que encierra: Dios ha querido habitar en medio de su pueblo, y cada templo levantado en su honor recuerda esa presencia viva y cercana del Señor. Cada iglesia que se levanta sobre la tierra es un signo visible de lo invisible: un recordatorio de que Dios no está lejos, sino que ha hecho su morada entre nosotros. El templo es lugar de encuentro, de escucha y de adoración. Allí recibimos la Palabra, nos alimentamos con la Eucaristía, y encontramos consuelo e...