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Mostrando entradas de mayo, 2026

SOLEMNIDAD DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD - CICLO A

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Primera lectura: Éxodo 34, 4b - 6. 8 - 9; Salmo:  Daniel 3, 52a. c. 53a. 54a. 55. 56; Segunda lectura: 1Corintios 13, 11 - 13; Evangelio: Juan 3, 16 - 18. La Iglesia celebra hoy una de las verdades más profundas y fundamentales de nuestra fe: el misterio de la Santísima Trinidad. No celebramos una doctrina abstracta ni una fórmula teológica complicada; celebramos al Dios vivo que se ha revelado a nosotros como Padre, Hijo y Espíritu Santo, y que nos ha introducido en su propia comunión de amor. La oración colecta de esta solemnidad nos ofrece la clave para comprender el sentido de esta celebración. Nos dirigimos al Padre y le decimos que envió al mundo «la Palabra de la verdad y el Espíritu de la santificación» para revelar a los hombres su admirable misterio. Dios no ha querido permanecer oculto. Ha tomado la iniciativa. El Padre nos ha enviado a su Hijo, la Palabra eterna hecha carne, y nos ha dado el Espíritu Santo para santificarnos y conducirnos a la verdad plena. Por eso la I...

SOLEMNIDAD DE PENTECOSTÉS - CICLO A

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Primera lectura: Hechos de los apóstoles: 2, 1-11; Salmo 103, 1ab y 24ac. 29bc-30. 31 y 34 (R.: cf. 30); Segunda lectura: 1 Corintios 12, 3b-7. 12-13; Evangelio: Juan 20, 19-23. Celebrar Pentecostés no es simplemente recordar algo que ocurrió al inicio de la Iglesia. Es pedir que aquello que Dios realizó en los comienzos de la predicación evangélica lo realice también hoy en nosotros. Por eso, la oración colecta de esta solemnidad nos hace decir: «realiza ahora también, en el corazón de tus fieles, aquellas maravillas que te dignaste hacer en los comienzos de la predicación evangélica». Pentecostés es la fiesta del Espíritu Santo, pero también es la fiesta de la Iglesia enviada, de la fe encendida y del perdón que brota del Resucitado. El Espíritu no viene para dejarnos encerrados en nosotros mismos, sino para santificar a la Iglesia, renovar el corazón de los fieles y llevar la salvación de Cristo hasta los confines de la tierra. 1. «Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas» En P...

SOLEMNIDAD DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR - CICLO A

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Primera lectura: Hechos de los apóstoles 1, 1-11; Salmo 46, 2-3. 6-7. 8-9 (R.: 6); Segunda lectura: Efesios 1, 17-23; Evangelio: Mateo 28, 16-20. La Ascensión del Señor no es una despedida triste ni el alejamiento de Cristo de nuestra historia. La liturgia de hoy nos hace contemplar el momento en que Jesús, después de haber acompañado a sus discípulos durante cuarenta días y de haberles hablado del Reino de Dios, es elevado al cielo delante de ellos. Los apóstoles permanecen mirando hacia arriba, como intentando retener la presencia visible del Maestro. Pero entonces escuchan aquella voz que los despierta: «Galileos, ¿qué hacen ahí plantados mirando al cielo?». La Ascensión marca un cambio profundo. Jesús ya no estará presente de la misma manera, pero no ha abandonado a su Iglesia. San Pablo nos recuerda que el Padre «lo sentó a su derecha en el cielo» y que «todo lo puso bajo sus pies», entregándolo a la Iglesia como Cabeza de todo. Cristo glorioso sigue guiando a su pueblo, sostenien...

SEXTO DOMINGO DE PASCUA - CICLO A

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Primera lectura: Hechos de los apóstoles 8, 5-8. 14-17; Salmo 65, 1-3a. 4-5. 6-7a. 16 y 20 (R.: 1); Segunda lectura: 1 Pedro 3, 15-18; Evangelio: Juan 14, 15-21. El Evangelio de hoy es parte del discurso de despedida de Jesús durante la Última Cena. El Señor sabe que ya se acerca su pasión, muerte y resurrección. Por eso, sus palabras tienen un tono profundamente espiritual y lleno de consuelo. Jesús prepara el corazón de sus discípulos para el momento en que ya no lo verán físicamente, pero también les promete que no los abandonará. Y en ese contexto aparece esta frase tan importante: «Yo le pediré al Padre que les dé otro Paráclito». La palabra Paráclito significa defensor, consolador, aquel que acompaña y sostiene. Pero aquí hay un detalle muy hermoso: si Jesús habla de «otro» Paráclito, significa que el primer Paráclito es Él mismo. Cristo ha sido quien ha defendido, acompañado y guiado a sus discípulos. Ahora promete que el Espíritu Santo continuará esa misma presencia en medio de...

QUINTO DOMINGO DE PASCUA - CICLO A

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Primera lectura: Hechos de los apóstoles 6, 1-7; Salmo 32, 1-2. 4-5. 18-19 (R.: 22); Segunda lectura: 1 San Pedro 2, 4-9; Evangelio: Juan 14, 1-12. En este tiempo pascual, la liturgia nos va conduciendo progresivamente hacia el misterio de la Ascensión del Señor y la venida del Espíritu Santo. Hemos avanzado ya buena parte de este camino, y el Evangelio nos sitúa en un momento particularmente significativo: Jesús comienza a revelar con mayor claridad su identidad y su misión. Si el domingo pasado se nos presentaba como «la puerta» y «el buen pastor», hoy el Señor da un paso más y afirma con solemnidad: «Yo soy el camino». Esta afirmación tiene una riqueza inmensa que podemos comprender en un doble sentido. En primer lugar, Jesús es el camino que hay que seguir. A lo largo de la Sagrada Escritura encontramos mandamientos, preceptos e indicaciones que orientan nuestra vida. No se trata de normas vacías, sino de una senda concreta que conduce a la vida verdadera. Seguir a Cristo impli...