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Mostrando entradas de agosto, 2026

SOLEMNIDAD DE SANTA ROSA DE LIMA

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Primera lectura: Eclesiástico 3, 17-24, Salmo 15, 1-2a.5.7-8.11, Segunda lectura: Filipenses 3, 8-14, Evangelio: Mateo 13, 31-35. Oración, penitencia y misericordia: una vida conquistada por Cristo Este domingo, 30 de agosto, el Perú celebra con alegría la solemnidad de Santa Rosa de Lima, la primera santa de América y una de las figuras más entrañables de nuestra historia cristiana. 1. ¿Por qué celebramos a Santa Rosa el 30 de agosto? Hay un detalle que quizá muchos desconocen. Santa Rosa no murió el 30 de agosto. Murió el 24 de agosto de 1617, con apenas 31 años de edad. Normalmente la Iglesia procura celebrar a los santos en el día de su muerte, porque ese día es considerado su dies natalis , su «nacimiento para el cielo». Pero el 24 de agosto estaba ya ocupado desde antiguo por la fiesta de san Bartolomé, apóstol. Por eso, cuando después de su canonización se organizó su celebración litúrgica, se le asignó el 30 de agosto, una fecha cercana a su muerte que podía acoger convenientem...

DOMINGO XXI DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO A

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Primera lectura: Isaías 22, 19-23; Salmo 137, 1-2a. 2bc-3. 6 y 8bc (R.: 8bc); Segunda lectura: Romanos 11, 33-36; Evangelio: Mateo 16, 13-20. La oración colecta de este domingo nos hace pedir algo muy profundo. No pedimos solamente cumplir la voluntad de Dios, sino «amar lo que prescribes y esperar lo que prometes». Y aquí hay una diferencia grande. Una cosa es hacer lo que Dios quiere porque toca hacerlo, y otra muy distinta es llegar a amar lo que Dios quiere para nosotros, incluso cuando supone renuncia, sacrificio, abnegación y cruz. La fe madura cuando dejamos de preguntarnos solamente qué quiere Dios de mí y comenzamos a aprender a querer lo mismo que Dios quiere. Por eso la oración añade que debemos esperar lo que él promete. Dios nos promete la vida eterna, nos promete el cielo. Pero el camino hacia esa promesa pasa también por aprender a morir a nosotros mismos, a nuestros caprichos, a nuestros egoísmos, a aquello que muchas veces nos impide seguir de verdad al Señor. El cri...

DOMINGO XIX DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO A

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Primera lectura: 1 Reyes 19, 9a. 11-13a; Salmo 84, 9ab-10. 11-12. 13-14 (R.: 8); Segunda lectura: Romanos 9, 1-5; Evangelio: Mateo 14, 22-33. Vivimos en un tiempo en el que parece que ya no se cree. O, mejor dicho, queremos tener seguridades para poder creer en Dios. Queremos que Él responda a nuestras exigencias, que se manifieste de la manera que nosotros esperamos y hasta pretendemos ponerle condiciones. Pero Dios no funciona según nuestros parámetros. Lo primero que debemos recordar es que Dios se nos manifiesta, se nos revela, por pura misericordia. No porque tengamos derecho a exigirle que lo haga. Pensemos por un momento qué somos nosotros en medio de la inmensidad del universo: apenas un grano de arena. Y, sin embargo, Dios, infinitamente grande y majestuoso, ha querido darse a conocer. ¿Para qué? Para hacernos partícipes de su misma vida. Quiere divinizarnos, cristificarnos, hacernos hijos en el Hijo; quiere que lleguemos a ser otros Cristos. La primera lectura nos presenta al...