Entradas

DOMINGO XXII DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO C

Imagen
Primera lectura: Eclesiástico 3, 17-18. 20. 28-29; Salmo 67, 4-5ac. 6-7ab. 10-11 (R.: cf. 11b); Segunda lectura: Hebreos 12, 18-19. 22-24a; Evangelio: Lucas 14, 1. 7-14 Una palabra que sale muy pronto en las lecturas de este domingo es humildad. En las lecturas podemos ver que es el tema transversal, sin negar de que otros temas tan importantes como este. Nos hace bien poder reflexionar cada cierto tiempo sobre la humildad para que no nos dejemos llevar por otras actitudes que las pueden desdecir. Dentro de los consejos que encontramos en la primera lectura podemos encontrar algunas consecuencias positivas de vivir en la humildad: atrae el cariño: cuando uno asume una actitud soberbia más bien empieza el rechazo. Nos alcanza el favor de Dios: es decir que la humildad nos alcanza una bendición. Nos revela los misterios más profundos: Dios no revela sus misterios a los sabios entendidos sino a la gente sencilla. La humildad lleva la sabiduría: en la línea de lo dicho anteriormente, la hu...

DOMINGO XXI DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO C

Imagen
Primera lectura: Isaías 66, 18-21; Salmo 116, 1. 2 (R.: Mc 16, 15); Segunda lectura: Hebreos 12, 5-7 11-13; Evangelio: Lucas 13, 22-30. Las lecturas de este Domingo nos presentan aspectos que son sumamente importantes, pero que, para quien tiene una fe selectiva, puede ser uno de los más desagradables o menos atractivos, porque muchas veces se prefiere la comodidad antes que la exigencia. No olvidemos que para entrar en el cielo hay que hacerlo por la puerta estrecha y hay que estar en forma para poder pasar por ella.  Un primer tema que quisiera que reflexionemos es la corrección. En la sociedad de hoy parece que hay que ser muy finos para decir las cosas. Algunos se hieren fácilmente cuando alguien les pone la verdad enfrente, sobre todo cuando tienen un especial interés en aquello que no es correcto. Por muchas generaciones la corrección ha servido para encaminar a millones de personas por un camino de bien, no necesariamente de perfección, pero al menos se consiguió que se...

DOMINGO XX DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO C

Imagen
Primera lectura: Jeremías 38, 4-6. 8-10; Salmo 39, 2. 3. 4. 18 (R.: 14b); Segunda lectura: Hebreos 12, 1-4; Evangelio: Lucas 12, 49-53. Jesús no vino a darnos tranquilidad, sino verdad. Y la verdad, cuando es de Dios, nunca deja todo como estaba. Hoy, el Evangelio estalla como una bomba en nuestra espiritualidad tibia: «He venido a traer fuego a la tierra, ¡y cuánto deseo que ya esté ardiendo!» «¿Piensan que he venido a traer paz? No, sino división.» ¿Y qué hacemos con esto? ¿Cómo se predica un Jesús que dice eso? Porque no es el «Jesús buena onda», ni el «Jesús paz y amor». Es el Jesús que incomoda. El que prende fuego. El que corta. El que hiere, para sanar. El fuego del que habla Jesús no es destrucción, sino ruptura. El fuego que trae es ese momento donde la verdad se impone como un rayo en la noche. Un fuego que quema máscaras, fachadas, religiosidades cómodas. Ese fuego que nos hace decir: «ya no puedo seguir viviendo así». Jesús no quiere gente «tranquila», quiere gente que arda...

DOMINGO XIX DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO C

Imagen
Primera lectura: Sabiduría 18, 6-9; Salmo 32, 1 y 12. 18-19. 20 y 22 (R.: 12b); Segunda lectura: Hebreos 11, 1-2. 8-19; Evangelio: Lucas 12, 32-48. En medio de tantos ruidos, inseguridades y preocupaciones de nuestro tiempo, la voz de Jesús nos llega como un susurro que calma el corazón: «No teman, rebaño pequeño, porque el Padre de ustedes ha tenido a bien darles el Reino» (Lucas 12, 32). No es un simple consejo para que estemos tranquilos; es una certeza que nace de sabernos hijos amados de Dios. No estamos solos, no somos huérfanos: hay un Padre que nos sostiene. La primera lectura (Sabiduría 18, 6-9) recuerda la noche de la liberación de Israel. Fue un momento de oscuridad y de peligro, pero la fe les mantuvo firmes: sabían que Dios era fiel a sus promesas. La Carta a los Hebreos (11, 1-2. 8-19) nos muestra a Abraham, que dejó su tierra sin saber a dónde iba, confiando en una promesa que parecía imposible. Esta es la fe que Dios espera de nosotros: caminar, incluso cuando no vemos ...

DOMINGO XVIII DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO C

Imagen
Primera lectura: Qohélet 1, 2; 2, 21-23; Salmo 89, 3-4. 5-6. 12-13. 14 y 17 (R.: 1); Segunda lectura: Colosenses 3, 1-5. 9-11; Evangelio: Lucas 12, 13-21. La liturgia de este domingo nos confronta con una de las preguntas más decisivas de la existencia: ¿para quién vivimos? Las lecturas nos invitan a reflexionar sobre el sentido del trabajo, el valor de los bienes materiales y la auténtica riqueza del corazón humano. En una sociedad marcada por el consumo y el deseo de acumular, la Palabra de Dios nos sacude con fuerza para que volvamos a lo esencial. El Eclesiastés —en hebreo Qohélet, que significa «el que convoca» o «el predicador»— es uno de los libros sapienciales más provocadores de la Escritura. El autor, escribiendo probablemente en el siglo III a.C., observa la vida con realismo casi doloroso. Su famoso lema «vanidad de vanidades», significa literalmente «vapor», «aliento fugaz», «ilusión que se disipa». El sabio no desprecia el trabajo humano, sino que denuncia el sinsentido d...

DOMINGO XVII DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO C

Imagen
Primera lectura: Génesis 18, 20-32; Salmo 137, 1-2a. 2bc-3. 6-7ab. 7c-8 (R.: 3a); Segunda lectura: Colosenses 2, 12-14; Evangelio: Lucas 11, 1-13. El Evangelio de este domingo nos sitúa en uno de los momentos más intensos de la relación de Jesús con sus discípulos. Uno de ellos le dice: «Señor, enséñanos a orar» (Lc 11,1). No le pide poder hacer milagros, ni sabiduría, ni autoridad: le pide aprender a estar en comunión con el Padre. Este deseo surge al ver cómo Jesús oraba, con una intimidad tan profunda, que provocaba admiración y hambre de lo mismo. Y el Señor responde con el regalo más grande: el Padre nuestro. La oración cristiana por excelencia, tan sencilla como sublime. Nos enseña no sólo qué decirle a Dios, sino cómo relacionarnos con Él: como hijos que se dirigen a un Padre. Este gesto nos conecta con la primera lectura, donde Abraham intercede por Sodoma. ¡Qué audacia la suya! ¡Qué confianza la de Abraham! Con una libertad que solo da el amor, se atreve a «negociar» con Dios....

DOMINGO XVI DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO C

Imagen
Primera lectura: Génesis 18, 1-10a; Salmo 14, 2-3ab. 3cd-4ab. 5 (R.: 1a); Segunda lectura: Colosenses 1, 24-28; Evangelio: Lucas 10, 38-42. Este Domingo, la Palabra de Dios nos invita a anunciar y a conocer a Jesucristo. Al final de la segunda lectura el apóstol San Pablo le dice a los colosenses que siente El deber de anunciar a Cristo, de amonestar, es decir, de decir la verdad por dolorosa que sea, enseñar con sabiduría, es decir, no dejarse llevar por lo que propone el mundo sino por de la verdad que se impone por sí misma, con el fin de presentar a todos los que han sabido acoger ese mensaje liberador como perfectos en Cristo. Pero no solo eso, también dice que en su carne completa Los sufrimientos de Cristo, que se puede entender como esa oblación que hace de sí mismo al Señor por aquellos sufrimientos que trae el no conocer la verdad. Vivir en la mentira puede hacer que caigamos en cosas tan horrendas que quiten de nosotros el rostro de Jesucristo. El anuncio de Jesucristo no e...

DOMINGO XV DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO C

Imagen
Primera lectura: Deuteronomio 30, 10-14; Salmo 68, 14 y 17. 30-31. 33-34. 36ab y 37 (R.: cf. 33); Segunda lectura: Colosenses 1, 15-20; Evangelio: Lucas 10, 25-37. Como ya hemos comentado en otras ocasiones, escuchar no es lo mismo que oír. Cuando escuchamos hacemos propio, interiorizamos, asimilamos, el mensaje que recibimos a través del interlocutor, en cambio oír es simplemente dejar pasar un ruido pero no necesariamente prestarle atención. Por ello, la primera lectura de este domingo nos invita a escuchar los mandamientos. Ellos no son una serie de preceptos represivos que quitan la libertad y el entretenimiento al ser humano, si no que son un camino de libertad y de madurez de cara a la felicidad personal y a la vida eterna. La lectura pone una serie de características para podernos confrontar con los mandamientos: son para interiorizarlos y asimilarlos, no son imposibles: no excede lo que el hombre puede hacer, ni le son inalcanzables, el mandamiento está muy cerca de nosotros pa...

DOMINGO XIV DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO C

Imagen
Primera lectura: Isaías 66, 10-14c; Salmo 65, 1-3a. 4-5. 16 y 20 (R.: 1); Segunda lectura: Gálatas 6, 14-18; Evangelio: Lucas 10, 1-12, 17-20. Luego de varios domingos después de Pentecostés, en donde hemos celebrado diversas festividades litúrgicas, se hace visible el color verde del tiempo ordinario, aunque ya hemos empezado el tiempo ordinario hace semanas. La Palabra de Dios nos invita a la alegría y al compromiso misionero. El Evangelio de san Lucas nos presenta a Jesús enviando a setenta y dos discípulos de dos en dos. No se trata sólo de los Doce Apóstoles, sino de un grupo más amplio: signo de que la misión no es exclusiva de unos pocos, sino tarea de toda la Iglesia. "La mies es mucha y los obreros pocos. Rueguen, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies" (Lc 10,2). En la primera lectura, el profeta Isaías nos muestra a Jerusalén como una madre que consuela y alimenta. Es una imagen de la Iglesia, que, desde su maternidad espiritual, consuela a los hijos...

SOLEMNIDAD DE SAN PEDRO Y SAN PABLO - CICLO C

Imagen
Primera lectura: Hechos de los apóstoles 12, 1-11, Salmo 33, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9 (R.: 5b), segunda lectura: 2 Timoteo 4, 6-8. 17-18, Evangelio: Mateo 16, 13-19. Para cerrar el mes de Junio, tan rico en grandes fiestas liturgicas, celebramos con alegría y solemnidad a dos columnas fundamentales de la Iglesia: San Pedro y San Pablo. Esta fiesta conjunta, que tiene sus orígenes ya en el siglo III en Roma, expresa la unidad y diversidad de la misión apostólica. Pedro, el pescador de Galilea llamado a confirmar en la fe; Pablo, el fariseo convertido en apóstol de los gentiles. Dos caminos distintos, un mismo Señor, una misma Iglesia. Las lecturas de hoy nos iluminan sobre su vocación y testimonio. En los Hechos de los Apóstoles (12,1-11), vemos cómo Pedro, preso por proclamar a Cristo, es liberado por el ángel del Señor. Esta experiencia no solo subraya la acción providente de Dios, sino también la misión de Pedro como roca firme en la tormenta. El Evangelio de Mateo (16,13-19) nos recuerda...