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SOLEMNIDAD DE JESUCRISTO REY DEL UNIVERSO - CICLO A

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Primera lectura: Ezequiel 34, 11-12. 15-17; Salmo 22, 1-2a. 2b-3. 5-6 (R.: 1); Segunda lectura:  1Corintios 15, 20-26. 28; Evangelio: Mateo 25, 31-46. «Cristo tiene que reinar hasta que ponga a todos sus enemigos bajo sus pies» . Sin duda alguna Cristo es Rey, ¿pero nosotros nos creemos que lo es? No debemos dudarlo, pero por la vida que llevamos, ¿le estamos dejando reinar? ¿Cristo es el soberano de mi vida? Empecemos aclarando la figura del rey, en una sociedad donde la realeza se entiende menos. El rey es el monarca, en el se concentra todo el poder, que, precisamente lo ejerce soberanamente en su territorio. Todos los ciudadanos de un reino son súbditos del rey en mayor o menor grado. En muchas monarquías se ha pensado que el rey, el monarca, tiene poder porque le viene de Dios y, en algunos casos, se piensa que es un enviado de Dios. La palabra del rey es ley, se hace lo que se manda, y, de allí que algunos hayan abusado de ello. Actualmente la monarquía es un puesto hi...

XXXIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO A

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Primera lectura:  Proverbios 31, 10-13. 19-20. 30-31;  Salmo 127, 1-2. 3. 4-5 (R.: 1a); Segunda lectura: 1 Tesalonicenses 5, 1-6; Evangelio: Mateo 25, 14-30. En la segunda lectura de este domingo se nos va poniendo en el contexto del final de la historia. El apóstol nos habla del “Día del Señor” que llegará como ladrón por la noche, en silencio y en el momento menos esperado. Los primeros cristianos consideraban que la segunda venida de Cristo era inminente, es decir, que pensaban que se iba a dar ya, pero vemos que el Señor nos viene regalando un largo tiempo para que podamos cambiar, corregir y mejorar aquellas cosas que no están marchando bien y las podamos enmendar en vistas a la construcción del reino. En ese sentido, podemos decir que cuando llegue el Día del Señor será un día de gozo, de gloria, de felicidad, siempre y cuando nosotros no vivamos como los hijos de las tinieblas. Por eso, como leeremos en el evangelio, hemos de poner al servicio de Dios y de los demás t...

XXXI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO A

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P rimera lectura: Malaquías 1, 14b—2, 2b. 8-10; Salmo 130, 1. 2. 3; Segunda lectura: 1 Tesalonicenses 2, 7b-9. 13; Evangelio: Mateo 23, 1-12. Nos cuesta obedecer. Estamos en un mundo en donde se vive una crisis de autoridad, en donde ya no queremos que se nos diga nada, nos cuesta hacer caso. Consecuencia: la tristeza, la insatisfacción, la desesperanza. Pero no solo eso, también vamos contagiando de esas actitudes a los demás. Nuestros prójimos van pasando por historias similares y se va socializando estas consecuencias que vienen del no hacer caso, del no obedecer. En la primera lectura de este domingo, el Gran Rey advierte que «Si no obedecen y no se proponen dar gloria a mi nombre…les enviaré mi maldición». No es que Dios esté como escondido detrás de la cortina o detrás de la puerta esperando cobrar venganza por nuestros fallos. Dios quiere que vayamos por el buen camino y nos hagamos responsables de nuestras acciones. La «maldición» de la que habla es la simple consecuencia d...

DOMINGO XXX DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO A

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Primera lectura: Éxodo 22, 20-26;  Salmo 17, 2-3a. 3bc-4. 47 y 51ab (R.: 2); Segunda lectura: 1 Tesalonicenses 1, 5c-10; Evangelio:  Mateo 22, 34-40. ¿Sabemos amar? Vivimos en un mundo que ha reducido el amor a lo emotivo o carnal que, si no hubiera ello, no se cree que fuera amor. Amar va más allá de esto. Amar tiene múltiples rostros y formas de expresarse. ¿Sabemos amar? En el Evangelio de este domingo le preguntan a Jesús cuál es el mandamiento principal. Jesús, siempre sabio, no responde con uno sino con dos. Ante todo, debemos amar a Dios.  Preguntémonos: ¿Le amamos de verdad? Jesús nos da catedra de lo que es amar: Nadie tiene amor más grande que dar la vida por los amigos (Juan 15, 13). ¿Si decimos que amamos a Dios, somos capaces de dar la vida por Él? De repente aquí, en este momento, no necesitamos pasar por el martirio cruento, ¿pero somos capaces de dar la vida en pequeños detalles por Él? Por ejemplo, ¿sabemos sacrificar un placer como es el legitimo descan...

DOMINGO XXV DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO A

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Primera lectura: Isaías 55, 6-9;  Salmo 144, 2-3. 8-9. 17-18 (R.: 18a); Segunda lectura:  Filipenses 1, 20c-24. 27a; Evangelio:  Mateo 20, 1-16. ¿Qué recompensa buscamos en la vida? Seamos sinceros, nuestro corazón se alegra cuando nuestros trabajos son recompensados. La recompensa que deberíamos buscar como creyentes es algo totalmente distinto de las satisfacciones humanas. En la segunda lectura, San Pablo nos dice «Para mí la vida es Cristo y el morir una ganancia» . ¿Morir me trae una ganancia? Desde una perspectiva donde lo importante es existir, vivir, hacer, la muerte es una perdida. En cambio, el cristiano sabe que la muerte es ese momento en el que podremos unirnos a Nuestro Señor, aquel a quien amamos sobre todas las cosas. En ese sentido, morir no es perder, es ganarlo todo, es alcanzar la vida verdadera, la vida en Cristo. Desde una perspectiva más espiritual, podemos hablar ya de una muerte por la que hemos pasado: la del bautismo. Por este sacramento ya ...

DOMINGO XXIII DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO A

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Primera lectura: Ezequiel 33, 7-9; Salmo 94, 1-2. 6-7. 8-9 (R.: 8); Segunda lectura: Romanos 13, 8-10; Evangelio: Mateo 18, 15-20. La Palabra de Dios nos habla del saber corregir . Por la personalidad de cada uno, por el modo de ser, de hablar, de reaccionar, incluso por la formación que cada uno ha recibido, tomará de diversa manera la corrección. En esta generación, desgraciadamente, ya no se quiere aceptar la corrección e, incluso, hay que usar artilugios y modos que no hieran la susceptibilidad para poner delante del otro la verdad. Empecemos recordando qué es corregir. La segunda acepción del diccionario RAE dice que es “ advertir, amonestar o reprender a alguien. ” La corrección, vista de esta manera, supone una interacción con el otro. Pero, me parece, que no solo es señalar el error, sino vivir coherente y consecuentemente para tener la autoridad moral para poder señalar el error. En segundo lugar, la primera lectura nos dirá que si no corregimos al próji...

DOMINGO XXI DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO A

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Primera lectura: Isaías 22, 19-23;  Salmo 137, 1-2a. 2bc-3. 6 y 8bc (R.: 8bc); Segunda lectura:  Romanos 11, 33-36; Evangelio:  Mateo 16, 13-20. Creo que hay una palabra que puede conectar las lecturas de este domingo: Conocimiento. Podría dedicar muchas líneas para hacer referencia de lo que dicen los psicólogos, filósofos, científicos y otros muchos más en referencia al conocimiento, pero hoy hablamos en concreto del conocer a Dios y cómo Dios nos conoce. En la segunda lectura se dice «¿Q uién conoció la mente del Señor ?» Sin duda alguna, Dios lo conoce todo y sabe bien como se dan y darán las cosas. Nos conoce a cada uno de nosotros. Conoce perfectamente la ciencia y el devenir de la naturaleza. Dios lo sabe todo. Y lo sabe todo de un modo tal que el apóstol dirá: « ¡Qué abismo de riqueza, de sabiduría y de conocimiento el de Dios !». Ninguno de nosotros, por muy místico o santo que sea, podrá conocer el pensamiento de Dios. Pero de lo que nadie puede dudar es que D...

DOMINGO XX DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO A

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Primera lectura: Isaías 56, 1. 6-7; Salmo 66, 2-3. 5. 6 y 8 (R.: 4); Segunda lectura: Romanos 11, 13-15. 29-32; Evangelio: Mateo 15, 21-28. En la primera lectura, Dios le pide a Isaías que se guarde/observe el derecho y se practique la justicia, porque la salvación está por llegar y la justicia se va a manifestar. Hacer bien las cosas toma esfuerzo, implica sacrificio, renuncias. No siempre se entiende, pero tiene su recompensa. Es bonito saber que líneas después dirá que incluso los extranjeros se han unido a esta propuesta para amar el nombre del Señor. Observar el derecho y practicar la justicia tiene su recompensa: ser llevados al monte santo y llenar de jubilo en su casa de oración. Cumplir los mandamientos y practicar la justicia nos hace divinos, nos diviniza, y estaremos cerca de Él. Pero un detalle que no podemos pasar por alto es la urgencia de cumplir este pedido de Dios . «Mi salvación está por llegar», es inminente, está muy cerca. Jesús nos anuncia que el Reino está ...

DOMINGO XIX DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO A

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Primera lectura: 1 Reyes 19, 9a. 11-13a;  Salmo 84, 9ab-10. 11-12. 13-14 (R.: 8); Segunda lectura:  Romanos 9, 1-5; Evangelio: Mateo 14, 22-33. «¡Ánimo, soy yo, no tengan miedo!» . Estas palabras que leemos en el evangelio de este domingo deben ser las que nos iluminan a lo largo de nuestra vida. En algunas circunstancias podemos pensar que Dios no está cerca de nosotros, que se ha olvidado que existimos, pero no, Él está aquí, hay que saberlo descubrir. En la primera lectura vemos cómo Elías se refugia en una cueva y el Señor se acerca a él. No aparece el contexto en la lectura, pero Elías estaba pasando un momento duro, de depresión, y se sentía al borde del suicidio. Dios, que no es indolente y conoce el corazón del hombre, se hace presente en ese momento de dolor. Para los antiguos, a Dios se le conocía a través de fenómenos naturales, sus teofanías eran cósmicas, se valía de criaturas creadas para mostrarse. Vemos que hay un huracán y un terremoto, pero no estaba allí; ...

DOMINGO XVII DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO A

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Primera lectura: 1Reyes 3, 5. 7-12;   Salmo 118, 57 y 72. 76-77. 127-128. 129-130 (R.: 97a); Segunda lectura:  Romanos 8, 28-30; Evangelio:  Mateo 13, 44-52. El sueño es uno de los lugares donde Dios se manifiesta. Pensemos, por ejemplo, en San José. Todas las manifestaciones venidas de lo alto eran en sueños. Este domingo vemos como Dios le habla en sueños a Salomón. Para los que no lo saben, Salomón es hijo del Rey David y brillaba por sus juicios bastante equilibrados. En este sueño Dios le propone «Pídeme lo que deseas que te dé». Es una propuesta bastante tentadora. ¿Qué haríamos nosotros si recibimos una propuesta así de Dios? Salomón no pide nada para su conveniencia ni ventaja personal. Él pide «Concede, pues, a tu siervo, un corazón atento para juzgar a tu pueblo y discernir entre el bien y el mal».  Esto agradó a Dios, por eso le dice  «Te concedo, pues, un corazón sabio e inteligente».  Es una buena petición que podemos hacer este domingo. ...