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DOMINGO XXVI DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO C

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Primera lectura: Amós 6, 1a. 4-7; Salmo 145, 7. 8-9a. 9bc-10 (R.: 1b); Segunda lectura: 1Timoteo 6, 11-16; Evangelio: Lucas 16, 19-31. Este domingo me gustaría reflexionar concretamente sobre tres detalles a la luz de la Palabra de Dios. 1. La preocupación por lo material. En la primera lectura el profeta Amós hace un reproche por la angustia a causa de la comodidad y las riquezas. Él percibe que estos « bienes » le dan una falsa seguridad al hombre. Eso mismo puede pasarnos hoy en medio del consumismo y la seudocultura del bienestar. Muchos ocupan su vida en acumular dinero, artefactos, propiedades, etcétera; mientras que otros solo viven con lo necesario o, incluso, sin ello. Exactamente igual le pasó al rico de la parábola que nos propone Jesús. Este hombre banqueteaba, tenía comodidades económicas (se dice que era rico porque vestía de lino y purpura), estaba ocupado en lo suyo y lo pasaba superficialmente bien. Tal enfoque banal llevó a que se metiera ciegamente ...

DOMINGO XXIV DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO C

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Primera lectura: Éxodo 32, 7-11. 13-14; Salmo 50, 3-4. 12-13. 17 y 19 (R.: Lc 15, 18); Segunda lectura: 1Timoteo 1, 12-17; Evangelio: Lucas 15, 1-32. Este domingo la Palabra de Dios nos pone delante de la misericordia divina. El ser humano puede equivocarse en su modo de obrar por distintas razones, sin embargo, Dios siempre aplica su misericordia en un corazón arrepentido. En la primera lectura podemos ver cómo ante el pecado del hombre la ira de Dios se calma ante los ruegos de Moisés, quien intercede por el pueblo pecador y equivocado que había caído en la idolatría, y pide una nueva oportunidad para ellos. Dios se compadece del pueblo que había rescatado de la esclavitud y, por la intercesión de Moisés, le da una nueva oportunidad. Él no quiere castigar a su pueblo; no obstante, el pueblo muchas veces obra de tal manera que merece el castigo, puesto que cae en la idolatría y adora criaturas que no generan ningún bien. En el Evangelio de hoy encontramos dos parábolas. La pri...

DOMINGO XXIII DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO C

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Primera lectura: Sabiduría 9, 13-18; Salmo 89, 3-4. 5-6. 12-13. 14 y 17 (R.: 1); Segunda lectura: Filemón 9b-10. 12-17; Evangelio: Lucas 14, 25-33. En ocasiones queremos decirle a Dios lo que tiene que hacer. Pensamos que Dios nos tiene que obedecer a toda costa. Incluso, podemos ver cómo algunas personas al no obtener lo que quieren abandonan su relación con Dios como si Él fuera el culpable de lo que sucede. La primera lectura de hoy nos lanza una pregunta interesante: ¿Quién conoce el designio de Dios? Y la respuesta está allí mismo: el que posee su Espíritu. Solo el que está lleno del Espíritu puede conocer y aceptar sus propósitos. La lectura nos dice que nuestros pensamientos pueden ser mezquinos y nuestros razonamientos falibles, pero el que está lleno del Espíritu puede conocer y aceptar lo que Dios quiere de nosotros. Solo así aprenderemos lo que le agrada a Dios y nos salvaremos con sabiduría. A veces no encontramos el resultado esperado; sin embargo con el Espíritu de Di...

DOMINGO XXII DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO C

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Primera lectura: Sirácida 3, 17-18. 20. 28-29; Salmo 67, 4-5ac. 6-7ab. 10-11 (R.: cf. 11b); Segunda lectura: Hebreos 12, 18-19. 22-24a; Evangelio: Lucas 14, 1. 7-14 Las lecturas de hoy nos muestran la importancia de vivir con humildad, imitando a Cristo, con prudencia y obtener su gracia. La primera lectura nos invita a proceder con humildad. A veces nos gana la prepotencia y la arrogancia, la soberbia y el creernos más que los demás. Queremos tener la razón, somos poco empáticos y atentos con los demás. Hoy se nos alienta a redescubrir la humildad, y con ello también a hacernos pequeños. El progreso científico, tecnológico e intelectual nos hace pensar que estamos por encima de todo, que lo dominamos y manejamos. La verdad es que estamos muy lejos de ello. Dios lo domina todo y el hombre, haciendo ejercicio de su libertad, va haciendo su propio destino. Cuando somos humildes y nos hacemos pequeños nos llega el favor de Dios: su misericordia y su revelación. Dios no se revela a l...

DOMINGO XX DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO C

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Primera lectura: Jeremías 38, 4-6. 8-10;  Salmo 39, 2. 3. 4. 18 (R.: 14b); Segunda lectura:  Hebreos 12, 1-4; Evangelio:  Lucas 12, 49-53. Jesús no viene a traer la paz del mundo, viene a traer una paz distinta, una paz purificada por el Espíritu Santo. Jesús no viene a dividir en un sentido negativo, viene a separar lo bueno de lo malo. La paz que trae Jesús a veces tiene un costo: el enfrentamiento, la incomprensión, el resentimiento, la persecución. Por eso, no es raro que Jesús nos hable de división y que no haya venido a traer paz. El que se encuentra con Jesús se irá identificando con Él de tal manera que su vida se va identificando con Él y resulta interpelante para los demás. Algunos entenderán, otros cuestionarán, perseguirán o maltratarán. El mundo se divide entre los que se han encontrado con Él o no. Esta división se dará también dentro de las familias. Seamos honestos, en muchas familias no hay un encuentro real con Jesús y por eso algunos no entienden a los ...

DOMINGO XIX DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO C

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Primera lectura: Sabiduría 18, 6-9; Salmo 32, 1 y 12. 18-19. 20 y 22 (R.: l2b); Segunda lectura: Hebreos 11, 1-2. 8-19; Evangelio: Lucas 12, 32-48. La Palabra de Dios de este domingo tiene muchos detalles importantes para nuestra reflexión. Yo quisiera proponer tres de lo mucho que se podría decir y meditar. Vivir de fe. En el mundo que nos toca vivir hay mucha increencia. Ya no se cree en Dios. Preferimos vivir de los sentidos y creer en lo que los sentidos experimentan. Cada vez aumenta el ateísmo y el agnosticismo. El hombre contemporáneo ya no vive del Dios verdadero, sino de ídolos que se van construyendo según sus necesidades y caprichos. Hoy la segunda lectura nos recuerda qué es la fe. Dice la lectura que «La fe es seguridad de lo que se espera, y prueba de lo que no se ve». Hoy creemos en opiniones, en medias verdades, en cosas que nos destruyen; pero hace falta volver la mirada al Dios verdadero, al Dios que nos libera de las ataduras, y creer y confiar en Él. La fe en D...

DOMINGO XVIII DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO C

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Primera lectura: Qohélet 1, 2; 2, 21-23; Salmo 89, 3-4. 5-6. 12-13. 14 y 17 (R.: 1); Segunda lectura: Colosenses 3, 1-5. 9-11; Evangelio: Lucas 12, 13-21. En las lecturas de este domingo se nos invita a darle un justo valor a las cosas. El hombre contemporáneo valora de más algunas cosas que terminan siendo pasajeras. Las lecturas nos invitan a poner nuestra mirada en lo permanente, en lo que vale la pena. La primera lectura nos dice que todo es vanidad, o como dice otra traducción, todo es vaciedad. Nos podemos afanar haciendo muchas cosas, buscando siempre que podamos conseguir más y mejores cosas, pero todo ello pasa. No vale la pena empeñarse en conseguir cosas pasajeras cuando somos peregrinos para la vida eterna. Al cielo no se entra con nada, por eso, hay que darle su justo valor a todo lo accesorio. En el Evangelio también se nos hace una invitación a valorar los bienes de un modo justo y equilibrado. El hombre de la parábola se afanó mucho por conseguir, pero Dios le pide la v...

DOMINGO XVII DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO C

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Primera lectura:  Génesis 18, 20-32; Salmo 137, 1-2a. 2bc-3. 6-7ab. 7c-8 (R.: 3a); Segunda lectura: Colosenses 2, 12-14; Evangelio: Lucas 11, 1-13. La primera lectura nos presenta una bella escena entre Abraham y Dios. Dios dice que hay una acusación fuerte y un pecado grave. No está claro si Dios habla consigo mismo o con Abraham. Puede ser que algunos se hayan sentido ofendidos por sus inmoralidades, desórdenes y otro tipo de pecados. Por eso Dios mismo quiere “bajar” para ver si es así. Dios no especifica la naturaleza del pecado, pero expresa en voz alta que es grave.   Un detalle que puede pasar desapercibido: Dios no daña la honra de los hombres. No es que vaya divulgando abiertamente lo que sucede. Eso lo dejará, seguramente, al juicio particular que cada uno tendrá que enfrentar el día que estemos cara a cara con Él. Si bien es cierto que “la acusación es fuerte” y “su pecado es grave”, podemos reconocer algunas enseñanzas. 1) Dios no se deja ganar en misericordia....

DOMINGO XVI DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO C

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Primera lectura: Génesis 18, 1-10a; Salmo 14, 2-3ab. 3cd-4ab. 5 (R.: 1a); Segunda lectura: Colosenses 1, 24-28; Evangelio: Lucas 10, 38-42. En este domingo, a la luz de las lecturas, percibimos algunos detalles que pueden ayudarnos en nuestra relación con Dios y con los demás. 1)   La hospitalidad: En la primera lectura vemos ese encuentro entre Abraham y los tres hombres. Los padres de la Iglesia han interpretado en estos tres misteriosos hombres una manifestación de la Trinidad. En el Evangelio se nos relata el encuentro de Jesús, que no va solo. No olvidemos que quien lo recibe, recibe también al que lo ha enviado: el Padre, y el Padre y el Hijo envían al Espíritu Santo. Entonces Marta y María, hermanas de Lázaro, acogen a Dios en su hogar. En los dos casos vemos cómo hay una cordial y amable acogida. Aquí podemos reflexionar cómo acogemos al prójimo. ¿Descubrimos en el prójimo la presencia de Jesús? ¿Con nuestro comportamiento empañamos la presencia de Dios en nuestra alma y ...

DOMINGO XV DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO C

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Primera lectura: Deuteronomio 30, 10-14; Salmo 68, 14 y 17. 30-31. 33-34. 36ab y 37 (R.: cf. 33); Segunda lectura: Colosenses 1, 15-20; Evangelio: Lucas 10, 25-37. Las lecturas de este domingo resultan sumamente interesantes e iluminadoras para nuestra vida personal y cristiana. En la primera lectura encontramos cuatro verbos que nos ayudarán. El primero es escuchar : “Escucha la voz del Señor tu Dios”. Dios nos habla en la Sagrada Escritura que se proclama diariamente en la Liturgia, nos habla a través de la conciencia que nos dice lo que es bueno y lo que es malo, nos habla de toda persona que nos lleva por el camino del bien. Pero debemos ser honestos en reconocer que “A veces nos entra por un oído y a veces por el otro”. No retenemos el mensaje de la Palabra y por ello muchas veces obramos de un modo equivocado. El segundo es guardar : “Guardando sus preceptos y mandatos”. No habla de guardar en el sentido de dejarlo en un lugar y olvidarnos de ello. Al contra...