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PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO - CICLO A

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Primera lectura: Isaías  2, 1-5;  Salmo 121, 1-2. 4-5. 6-7. 8-9 (R.: Cf.1); Segunda lectura:  Romanos 13, 11-14a; Evangelio:  Mateo 24, 37-44. Por la misericordia de Dios iniciamos un nuevo año litúrgico y, con él, el tiempo de adviento. Quisiera empezar reflexionando qué no es el adviento. El adviento no es un tiempo para preocupaciones . Muchos están preocupados por el fin de año, por cuentas, deudas, festejos, estudios, y un sinfín de cosas que nos distraen de lo esencial. El adviento no es un tiempo para adelantar la Navidad . Personalmente me cuestiona el tener que hacer festejos por el nacimiento de Jesús antes que nazca, creo que no tiene mayor sentido. Esto ha provocado que el tiempo de adviento se convierta en un tiempo de comidas, bailes, festejos, intercambio de regalos, etcétera. El adviento se ha convertido en un tiempo de nostalgias . Esto era así y ahora ya no. “Todo tiempo pasado fue mejor”. El adviento, como la misma liturgia lo sugiere, es un tiem...

SOLEMNIDAD DE JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO - CICLO C

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Primera lectura: 2 Samuel 5, 1-3; Salmo 121, 1-2. 4-5 (R.: cf. 1); Segunda lectura: Colosenses 1, 12-20; Evangelio: Lucas 23, 35-43. Benedicto XVI decía en su clásico libro Jesús de Nazaret II: “Jesús ha creado un concepto absolutamente nuevo de realeza y de reino”. Por ello, quisiera reflexionar con ustedes tres puntos: Jesucristo como Rey universal, Rey pastor y Rey de misericordia. En la segunda lectura vemos a Jesús como Rey universal . Hoy en día no entendemos mucho sobre la figura y misión del Rey porque nuestras sociedades están configuradas de otra manera. Sin embargo, entendemos que el rey es el soberano de todo. Nos dice el apóstol que Dios Padre “nos ha trasladado al reino del Hijo de su amor”. Jesucristo es el Rey de todos y para todos. Jesucristo lo domina todo, “Él es anterior a todo, y todo se mantiene en Él”. Todo tiene como fundamento seguro a Jesucristo. Él también es el soberano y cabeza de la Iglesia: “Él es también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia”. E...

DOMINGO XXXIII DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO C

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Primera lectura: Malaquías 3, 19-20a;  Salmo responsorial: 97, 5-6. 7-9a. 9bc (R.: cf. 9); Segunda lectura: 2 Tesalonicenses 3, 7-12; Evangelio:  Lucas 21, 5-19. En las lecturas de este domingo se nos habla del día final. Estamos al final de un año litúrgico y es oportuno reflexionar sobre ello. ¿Estamos preparados? En la primera lectura se nos habla del día. ¿De qué día hablamos? Estamos hablando del día del Señor, un día escatológico, el día en que el Señor vendrá. Y nos presenta una alusión interesante y gráfica: “ardiente como un horno”. En el antiguo testamento esa imagen refiere al juicio y a la ira divina. No olvidemos que en el credo decimos que el Señor volverá a “juzgar a vivos y muertos”. Entonces, desde una lectura cristiana, estamos hablando del día final o, si se quiere, el día del juicio. No olvidemos un gran detalle: “Pero de aquel día o de aquella hora nadie sabe, ni siquiera los ángeles en el cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre” (Marcos 13,32). Por tanto, r...

DOMINGO XXXII DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO C

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Primera lectura: 2Macabeos 7, 1-2. 9-14; Salmo 16, 1. 5-6. 8 y 15 (R.: 15b); Segunda lectura: 2Tesalonicenses 2, 16—3, 5; Evangelio: Lucas 20, 27-38. La primera lectura de este domingo nos pone delante de algo muy actual: la fidelidad a Dios o renegar de Él. En muchos ambientes no se quiere hablar de Él, se avergüenzan de Él, lo niegan, lo piensan como algo alucinado o se burlan de Él. ¡Cuántas blasfemias y burlas! Pero junto a ello, hay muchos millones de personas que lo amamos, respetamos y lo anunciamos. Esto es lo que les pasa a los hermanos macabeos que nos presenta la lectura. El rey Antíoco Epifanes, arrestando a los hermanos, los tortura para que sean infieles a la voluntad de Dios y coman carne de cerdo, impura para la época, como práctica de su paganismo. Los hermanos demuestran en todo momento que quieren ser fieles a los mandatos de Dios, que no quieren renunciar a lo que Dios les pide, no se burlan de Él, ni niegan su sumisión. Soportan todos los sufrimientos por amo...

DOMINGO XXX DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO C

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Primera lectura: Sirácida 35, 12-14. 16-18; Salmo 33, 3-3. 17-18. 19 y 23 (R.: 7a); Segunda lectura: 2Timoteo 4, 6-8. 16-18; Evangelio: Lucas 18, 9-14. En las lecturas de hoy aparece nuevamente el tema de la oración. Hoy en concreto se nos invita a reflexionar cómo oramos. En la lógica del mundo se piensa que los favores se pagan o se devuelven, y esos modelos, en algunos casos, se quieren trasladar a la oración. Queremos “sacarle en cara” a Dios lo que hemos hecho por Él. La primera lectura nos presenta la oración del pobre. Dios no hace distinción de personas o de circunstancias. Dios es justo y no puede ser indiferente ante el pobre y necesitado. Por decirlo de alguna manera, no está contento del sacrificio hipócrita donde le damos la espalda a los pobres. Es más, en algunos pasajes de la Sagrada Escritura vemos que Dios revindicará el pobre de todos los sufrimientos que han padecido en este mundo. Por ejemplo, pensemos en las bienaventuranzas: “Bienaventurados los pobres en e...

DOMINGO XXIX DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO C

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Primera lectura: Éxodo 17, 8-13; Salmo 120, 1-2. 3-4. 5-6. 7-8 (R.: 2); Segunda lectura: 2Timoteo 3, 14—4, 2; Evangelio: Lucas 18, 1-8. Este domingo tenemos como tema principal la oración. En algunos casos se ha reducido el rezo a un mero pedir o negociar con Dios, como si Él tuviera que hacer lo que se le manda. Sin embargo va más allá de eso. La oración, dice san Juan Damasceno, es «la elevación del alma a Dios o la petición a Dios de bienes convenientes» . No porque pidamos solo una vez Dios tiene que hacer lo que solicitamos. Debemos perseverar, y hacerlo siempre por buenas y santas causas. En la primera lectura vemos el gesto de Moisés, quien ora alzando las manos. Así tiene que ser nuestra oración: con las manos en alto, esperando recibirlo todo de Dios. Vivimos alrededor de tantas seguridades que preferimos confiar en nuestras propias capacidades y logros en vez de confiar en Dios. Moisés va orando ante la batalla. Del mismo modo, cuando en nuestra vida pasemos por momentos co...

DOMINGO XXVIII DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO C

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Primera lectura: 2Reyes 5, 14-17; Salmo 97, 1. 2-3ab. 3cd-4 (R.: cf. 2b); Segunda lectura: 2Timoteo 2, 8-13; Evangelio: Lucas 17, 11-19. En este domingo la Palabra de Dios nos invita a ser agradecidos con Dios. Cuántas bendiciones recibimos todos los días de Él, cuántas cosas permite Dios que pasen en nuestra vida y no somos capaces de agradecerlas. Todo acontece porque Él lo permite. Ser agradecidos con Dios es bendecirlo por las obras grandes que hace en nuestra vida. En la primera lectura leemos el prodigio de la curación de Naamán, el sirio. El se contagia de lepra. Esta afección cutánea era el anticipo de una posible muerte lenta, pero también, en la mentalidad judía, la constancia de un pecado, ya sea personal o de una generación antecedente. No lo leemos en la lectura de hoy, pero su mujer tenia una esclava israelita que se sentía preocupada por la salud de Naamán y le sugiere que vaya donde el profeta que está en Samaria. Es así como encuentra a Eliseo que le pide el “...

DOMINGO XXVI DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO C

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Primera lectura: Amós 6, 1a. 4-7; Salmo 145, 7. 8-9a. 9bc-10 (R.: 1b); Segunda lectura: 1Timoteo 6, 11-16; Evangelio: Lucas 16, 19-31. Este domingo me gustaría reflexionar concretamente sobre tres detalles a la luz de la Palabra de Dios. 1. La preocupación por lo material. En la primera lectura el profeta Amós hace un reproche por la angustia a causa de la comodidad y las riquezas. Él percibe que estos « bienes » le dan una falsa seguridad al hombre. Eso mismo puede pasarnos hoy en medio del consumismo y la seudocultura del bienestar. Muchos ocupan su vida en acumular dinero, artefactos, propiedades, etcétera; mientras que otros solo viven con lo necesario o, incluso, sin ello. Exactamente igual le pasó al rico de la parábola que nos propone Jesús. Este hombre banqueteaba, tenía comodidades económicas (se dice que era rico porque vestía de lino y purpura), estaba ocupado en lo suyo y lo pasaba superficialmente bien. Tal enfoque banal llevó a que se metiera ciegamente ...

DOMINGO XXIV DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO C

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Primera lectura: Éxodo 32, 7-11. 13-14; Salmo 50, 3-4. 12-13. 17 y 19 (R.: Lc 15, 18); Segunda lectura: 1Timoteo 1, 12-17; Evangelio: Lucas 15, 1-32. Este domingo la Palabra de Dios nos pone delante de la misericordia divina. El ser humano puede equivocarse en su modo de obrar por distintas razones, sin embargo, Dios siempre aplica su misericordia en un corazón arrepentido. En la primera lectura podemos ver cómo ante el pecado del hombre la ira de Dios se calma ante los ruegos de Moisés, quien intercede por el pueblo pecador y equivocado que había caído en la idolatría, y pide una nueva oportunidad para ellos. Dios se compadece del pueblo que había rescatado de la esclavitud y, por la intercesión de Moisés, le da una nueva oportunidad. Él no quiere castigar a su pueblo; no obstante, el pueblo muchas veces obra de tal manera que merece el castigo, puesto que cae en la idolatría y adora criaturas que no generan ningún bien. En el Evangelio de hoy encontramos dos parábolas. La pri...

DOMINGO XXIII DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO C

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Primera lectura: Sabiduría 9, 13-18; Salmo 89, 3-4. 5-6. 12-13. 14 y 17 (R.: 1); Segunda lectura: Filemón 9b-10. 12-17; Evangelio: Lucas 14, 25-33. En ocasiones queremos decirle a Dios lo que tiene que hacer. Pensamos que Dios nos tiene que obedecer a toda costa. Incluso, podemos ver cómo algunas personas al no obtener lo que quieren abandonan su relación con Dios como si Él fuera el culpable de lo que sucede. La primera lectura de hoy nos lanza una pregunta interesante: ¿Quién conoce el designio de Dios? Y la respuesta está allí mismo: el que posee su Espíritu. Solo el que está lleno del Espíritu puede conocer y aceptar sus propósitos. La lectura nos dice que nuestros pensamientos pueden ser mezquinos y nuestros razonamientos falibles, pero el que está lleno del Espíritu puede conocer y aceptar lo que Dios quiere de nosotros. Solo así aprenderemos lo que le agrada a Dios y nos salvaremos con sabiduría. A veces no encontramos el resultado esperado; sin embargo con el Espíritu de Di...