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FIESTA DE LA SAGRADA FAMILIA - CICLO B

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Primera lectura: Sirácida 3, 2-6. 12-14;  Salmo 127, 1-2. 3. 4-5 (R.: cf. 1); Segunda lectura: Colosenses 3, 12-21; Evangelio: Lucas 2, 22-40 Celebramos la fiesta de la Sagrada Familia. Para la reflexión de hoy quisiera tomar la segunda lectura para aterrizar en algunos detalles del día a día. Pero para empezar comencemos preguntándonos si la familia que conocemos se parece en algo a las familias en la época de Jesús. Debo decir que no hay parecido. En el tiempo de Jesús se valoraba la familia numerosa, los hijos eran considerados una bendición y el perder esposo o hijo una desgracia. En estas familias los roles eran bien asumidos y cada uno hacía lo que tenía que hacer. En cambio, hoy en muchas familias a menos hijos hay es mejor, las familias son disfuncionales, se quiere deconstruir la familia y aplicar nuevos modelos de sociedad que supere el paradigma de la «familia tradicional». Algo que no podemos negar es que en ambos momentos también hay cosas defectuosas y mejorables. ...

SOLEMNIDAD DE LA NATIVIDAD DEL SEÑOR - CICLO B

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En el prólogo del Evangelio de San Juan dice «El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros» (1, 14). Con estas palabras de San Juan quisiera introducir esta reflexión en el día de la Navidad. No celebramos una fecha, celebramos uno de los capitales misterios de nuestra fe. La encarnación y el nacimiento de Jesús es el inicio de esa nueva etapa de la historia que trae la salvación para todos los hombres. Viene al mundo para hacerse como nosotros menos en el pecado (Cf. Hb 4, 5) En la Carta a los hebreos dice el Señor: «Por eso, al entrar en este mundo, dice: Sacrificio y oblación no quisiste; pero me has formado un cuerpo. Holocaustos y sacrificios por el pecado no te agradaron. Entonces dije: ¡He aquí que vengo - pues de mí está escrito en el libro - a hacer, oh Dios, tu voluntad!» (10, 5- 7). Para eso el Verbo se encarna, para hacer en su cuerpo la santísima voluntad de su Padre. «Padre, si quieres, aparta de mí ese cáliz. Pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya» (Lc 22, 42). ...

CUARTO DOMINGO DE ADVIENTO - CICLO B

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Primera lectura: 2 Samuel 7, 1-5. 8b-12. 14a. 16; Salmo 88, 2-3. 4-5. 27 y 29 (R.: cf 2a); Segunda lectura: Romanos 16, 25-27; Evangelio: Lucas 1, 26-38. Estamos en la antesala de la Navidad. Los textos bíblicos nos hablan de la morada que Jesús necesita para venir a este mundo. No hablo precisamente del pesebre, hablo de María, la digna morada que Dios preparó para que en ella se pueda gestar al Salvador.   María Santísima fue preparada desde su concepción inmaculada para que, libre de pecado, pueda ser la madre de Jesús. Dios la ha mirado, y disculpando el atrevimiento, y esperado para ese momento tan importante en la historia: la redención del género humano.   María no es como el gran templo de Jerusalén, ella es infinitamente mucho más que ello. Por decirlo de alguna manera análoga, es como el terreno sin contaminación donde Jesús puede desarrollarse libremente. Es la tierra virgen donde caerá la semilla que dará el mejor fruto. María, cuando se encuentra con el ángel...

PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO - CICLO B

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Hoy, más que una reflexión les ofrezco unos breves apuntes sobre el tiempo de adviento en general que pueden ayudar a conocer mejor este tiempo. TIEMPO DE ADVIENTO Adviento viene de la palabras latinas "Adventus redemptoris" (la llegada del Redentor). El "adventus" para los romanos era una ceremonia en la que se esperaba y recibía al emperador. Los primeros cristianos lo emplearon para designar la venida del Señor en un doble aspecto: la Encarnación y la segunda venida. Este tiempo litúrgico tiene su ORIGEN hacia finales del IV, y se empezó a celebrar en Hispania (actual España), como indica el Concilio de Zaragoza en el 380, y en las Galias.  Sobre el ACTUAL ADVIENTO, dicen las Normas universales del año litúrgico 39: "El tiempo de Adviento tiene una doble índole: es el tiempo de preparación para las solemnidades de Navidad, en las que se conmemora la primera venida del Hijo de Dios a los hombres, y es a la vez el tiempo en el que por este recuerdo se dirigen ...

SOLEMNIDAD DE JESUCRISTO REY DEL UNIVERSO - CICLO A

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Primera lectura: Ezequiel 34, 11-12. 15-17; Salmo 22, 1-2a. 2b-3. 5-6 (R.: 1); Segunda lectura:  1Corintios 15, 20-26. 28; Evangelio: Mateo 25, 31-46. «Cristo tiene que reinar hasta que ponga a todos sus enemigos bajo sus pies» . Sin duda alguna Cristo es Rey, ¿pero nosotros nos creemos que lo es? No debemos dudarlo, pero por la vida que llevamos, ¿le estamos dejando reinar? ¿Cristo es el soberano de mi vida? Empecemos aclarando la figura del rey, en una sociedad donde la realeza se entiende menos. El rey es el monarca, en el se concentra todo el poder, que, precisamente lo ejerce soberanamente en su territorio. Todos los ciudadanos de un reino son súbditos del rey en mayor o menor grado. En muchas monarquías se ha pensado que el rey, el monarca, tiene poder porque le viene de Dios y, en algunos casos, se piensa que es un enviado de Dios. La palabra del rey es ley, se hace lo que se manda, y, de allí que algunos hayan abusado de ello. Actualmente la monarquía es un puesto hi...

XXXIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO A

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Primera lectura:  Proverbios 31, 10-13. 19-20. 30-31;  Salmo 127, 1-2. 3. 4-5 (R.: 1a); Segunda lectura: 1 Tesalonicenses 5, 1-6; Evangelio: Mateo 25, 14-30. En la segunda lectura de este domingo se nos va poniendo en el contexto del final de la historia. El apóstol nos habla del “Día del Señor” que llegará como ladrón por la noche, en silencio y en el momento menos esperado. Los primeros cristianos consideraban que la segunda venida de Cristo era inminente, es decir, que pensaban que se iba a dar ya, pero vemos que el Señor nos viene regalando un largo tiempo para que podamos cambiar, corregir y mejorar aquellas cosas que no están marchando bien y las podamos enmendar en vistas a la construcción del reino. En ese sentido, podemos decir que cuando llegue el Día del Señor será un día de gozo, de gloria, de felicidad, siempre y cuando nosotros no vivamos como los hijos de las tinieblas. Por eso, como leeremos en el evangelio, hemos de poner al servicio de Dios y de los demás t...

XXXI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO A

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P rimera lectura: Malaquías 1, 14b—2, 2b. 8-10; Salmo 130, 1. 2. 3; Segunda lectura: 1 Tesalonicenses 2, 7b-9. 13; Evangelio: Mateo 23, 1-12. Nos cuesta obedecer. Estamos en un mundo en donde se vive una crisis de autoridad, en donde ya no queremos que se nos diga nada, nos cuesta hacer caso. Consecuencia: la tristeza, la insatisfacción, la desesperanza. Pero no solo eso, también vamos contagiando de esas actitudes a los demás. Nuestros prójimos van pasando por historias similares y se va socializando estas consecuencias que vienen del no hacer caso, del no obedecer. En la primera lectura de este domingo, el Gran Rey advierte que «Si no obedecen y no se proponen dar gloria a mi nombre…les enviaré mi maldición». No es que Dios esté como escondido detrás de la cortina o detrás de la puerta esperando cobrar venganza por nuestros fallos. Dios quiere que vayamos por el buen camino y nos hagamos responsables de nuestras acciones. La «maldición» de la que habla es la simple consecuencia d...

DOMINGO XXX DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO A

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Primera lectura: Éxodo 22, 20-26;  Salmo 17, 2-3a. 3bc-4. 47 y 51ab (R.: 2); Segunda lectura: 1 Tesalonicenses 1, 5c-10; Evangelio:  Mateo 22, 34-40. ¿Sabemos amar? Vivimos en un mundo que ha reducido el amor a lo emotivo o carnal que, si no hubiera ello, no se cree que fuera amor. Amar va más allá de esto. Amar tiene múltiples rostros y formas de expresarse. ¿Sabemos amar? En el Evangelio de este domingo le preguntan a Jesús cuál es el mandamiento principal. Jesús, siempre sabio, no responde con uno sino con dos. Ante todo, debemos amar a Dios.  Preguntémonos: ¿Le amamos de verdad? Jesús nos da catedra de lo que es amar: Nadie tiene amor más grande que dar la vida por los amigos (Juan 15, 13). ¿Si decimos que amamos a Dios, somos capaces de dar la vida por Él? De repente aquí, en este momento, no necesitamos pasar por el martirio cruento, ¿pero somos capaces de dar la vida en pequeños detalles por Él? Por ejemplo, ¿sabemos sacrificar un placer como es el legitimo descan...

DOMINGO XXV DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO A

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Primera lectura: Isaías 55, 6-9;  Salmo 144, 2-3. 8-9. 17-18 (R.: 18a); Segunda lectura:  Filipenses 1, 20c-24. 27a; Evangelio:  Mateo 20, 1-16. ¿Qué recompensa buscamos en la vida? Seamos sinceros, nuestro corazón se alegra cuando nuestros trabajos son recompensados. La recompensa que deberíamos buscar como creyentes es algo totalmente distinto de las satisfacciones humanas. En la segunda lectura, San Pablo nos dice «Para mí la vida es Cristo y el morir una ganancia» . ¿Morir me trae una ganancia? Desde una perspectiva donde lo importante es existir, vivir, hacer, la muerte es una perdida. En cambio, el cristiano sabe que la muerte es ese momento en el que podremos unirnos a Nuestro Señor, aquel a quien amamos sobre todas las cosas. En ese sentido, morir no es perder, es ganarlo todo, es alcanzar la vida verdadera, la vida en Cristo. Desde una perspectiva más espiritual, podemos hablar ya de una muerte por la que hemos pasado: la del bautismo. Por este sacramento ya ...

DOMINGO XXIII DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO A

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Primera lectura: Ezequiel 33, 7-9; Salmo 94, 1-2. 6-7. 8-9 (R.: 8); Segunda lectura: Romanos 13, 8-10; Evangelio: Mateo 18, 15-20. La Palabra de Dios nos habla del saber corregir . Por la personalidad de cada uno, por el modo de ser, de hablar, de reaccionar, incluso por la formación que cada uno ha recibido, tomará de diversa manera la corrección. En esta generación, desgraciadamente, ya no se quiere aceptar la corrección e, incluso, hay que usar artilugios y modos que no hieran la susceptibilidad para poner delante del otro la verdad. Empecemos recordando qué es corregir. La segunda acepción del diccionario RAE dice que es “ advertir, amonestar o reprender a alguien. ” La corrección, vista de esta manera, supone una interacción con el otro. Pero, me parece, que no solo es señalar el error, sino vivir coherente y consecuentemente para tener la autoridad moral para poder señalar el error. En segundo lugar, la primera lectura nos dirá que si no corregimos al próji...