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DOMINGO XXX DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO B

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Primera lectura: Jeremías 31, 7-9; Salmo 125, 1-2ab. 2cd-3. 4-5. 6 (R.: 3); Segunda lectura: Hebreos 5, 1-6; Evangelio: Marcos 10, 46-52. Es interesante que Bartimeo tenga la valentía de buscar a Jesús. Como seres humanos nos acostumbramos a nuestro modo de vida, a nuestra zona de confort, a nuestras comodidades, aunque vayan contra la voluntad de Dios. Bartimeo no se contenta con pedir limosna y acomodarse a su situación de ceguera. Va más allá, se atreve a implorar la misericordia de Jesús para dar un cambio en su vida. Muchas veces, nosotros estamos ciegos por todo aquello que anteriormente mencioné, pero Jesús quiere abrir nuestros ojos con su gracia y hacernos ver un nuevo estilo de vida, una vida que ve la realidad con los ojos de la fe: «Tu fe te ha salvado». No habla solo de un cambio físico, sino de un cambio en lo interior: la vida ha sido rescatada. Hoy podemos preguntarnos: ¿Dejo que mi fe ilumine mi vida personal? ¿Me dejo sanar por Dios? ¿Soy indiferente a lo que Di...

DOMINGO XXIX DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO B

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Primera lectura: Isaías 53, 10-11; Salmo 32, 4-5. 18-19. 20 y 22 (R.: 22); Segunda lectura: Hebreos 4, 14-16; Evangelio: Marcos 10, 35-45. En las tres lecturas de este domingo podemos ver el infinito sacrificio de Jesucristo. Pero para entender sobre el tema, debemos partir de la doctrina de la sustitución vicaria. ¿Qué es eso? En palabras sencillas es que Cristo se puso en nuestro lugar y recibió el castigo que merecían nuestros pecados. Se puso en nuestro lugar. Dicho de otra forma: éramos nosotros lo que merecíamos estar en la cruz y, Dios en su infinita misericordia, permitió que su Hijo sufriera en nuestro lugar. Esto lo vemos con claridad en la primera lectura. Dice el texto: «El Señor quiso triturarlo con el sufrimiento, y entregar su vida como expiación». No es que el Padre quisiese eso, sino que era la forma más oportuna de reparar la ofensa que nosotros habíamos cometido. El ser humano, así ponga todo los talentos y capacidades para la reparación de los pecados, siempre ser...

DOMINGO XXVIII DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO B

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Primera lectura: Sabiduría 7, 7-11; Salmo 89, 12-13.14-15. 16-17 (R.: 14); Segunda lectura: Hebreos 4, 12-13; Evangelio: Marcos 10, 17-30. La segunda lectura de la misa de este domingo nos recuerda cuán importante es la Palabra que viene de Dios. Algunas veces necesitamos un consejo, una palabra de aliento, una luz en medio de la oscuridad, saber qué es lo que Dios quiere de mí, y nos ofrece su Palabra como un mensaje que nos llevará a conseguir nuestro fin último: la felicidad y la vida eterna. En ese sentido, debemos escuchar humildemente la Palabra que viene de Dios no solo como un texto o una voz que simplemente suena, sino como el mejor mensaje que puedo recibir. Con ello, dice la lectura que la Palabra de Dios es «viva y eficaz». Escuchar la Palabra y dejarnos interpelar por ella es un acto de amor a Jesús, la Palabra hecha carne: «El que me ama, guardará mi palabra» (Jn 14, 23). Y por ello, como vemos en el Evangelio, aparece alguien que quiere preguntarle algo muy profund...

DOMINGO XXVII DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO B

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Primera lectura: Génesis 2, 18-24; Salmo 127, 1-2. 3. 4-5. 6 (R.: cf. 5); Segunda lectura: Hebreos 2, 9-11; Evangelio: Marcos 10, 2-16. En las lecturas de este domingo sale espontáneamente el tema del matrimonio. Empecemos diciendo, a la luz de la primera lectura, que la unión del varón y la mujer es un tema de naturaleza antes de ser un tema religioso y es normal que sea así. Luego, Jesús, la eleva a la dignidad de sacramento, e, incluso podemos decir, que otras religiones ya tenían un matrimonio con una serie de exigencias conyugales. Quisiera plantear algunos temas para la reflexión. En primer lugar, que el matrimonio es una unión de amor. En el Evangelio se habla del tema del divorcio y la pregunta es por qué la gente se divorcia. Antes de la respuesta más generalizada que dice «se acabó el amor», yo preguntaría si entendemos qué es el amor. Lamentablemente hoy no tenemos referentes del amor. En la televisión, en las redes sociales, en los grupos de amigos y entre muchos ...

DOMINGO XXVI DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO B

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Primera lectura: Números 11, 25-29; Salmo 18, 8. 10.12-13. 14 (R.: 9a); Segunda lectura: Santiago 5, 1-6; Evangelio: Marcos 9, 38-43. 45. 47-48. En las lecturas de hoy hay varios temas, muy interesantes, por comentar. La segunda lectura, del apóstol Santiago, además de la exhortación que nos hace a vivir lejos de la riqueza que no nos hace bien, hay algo que dice como para darnos cuenta de la urgencia de la conversión: «¡Han acumulado riquezas… en los últimos días!». Estamos en los últimos días. Deberíamos vivir conscientes de esto: todo se acaba, tarde o temprano. Entonces, para que acumular, codiciar y desgastarnos por las riquezas si todo acabará. Es una buena oportunidad para pensar cómo quisiéramos que sean nuestros últimos días. Ese ultimo momento puede llegar de sorpresa o se puede prolongar. Nadie sabe cuándo terminará su paso por este mundo, pero lo que si debemos pensar alguna vez es el cómo lo queremos terminar. Por eso, no viene mal hacer resonar esas palabras del inic...

DOMINGO XXV DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO B

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Primera lectura: Sabiduría 2, 12. 17-20;  Salmo 53, 3-4. 5. 6 y 8 (R.: 6b)Segunda lectura:  Santiago 3, 16—4, 3; Evangelio:  Marcos 9, 30-37. En la oración colecta de este domingo recordamos que la plenitud de la ley es el amor. Esta afirmación va muy de la mano con la pregunta que le hacen a Jesús sobre cuál es el mandamiento más importante: el amor a Dios y al prójimo. Entonces, nuestro modo de vivir y existir está en torno al amor. Este amor no es un esfuerzo voluntarista sino una gracia de Dios, por eso decimos, en comunión con toda la Iglesia, que nos conceda cumplir los mandamientos para merecer llegar a la vida eterna. El amor es una gracia y un don de Dios. De no ser así, el amor se reduciría a algo emotivo, sentimental y fugaz. En la primera lectura vemos algo que no es ajeno a nuestra realidad: la envidia. El justo intentará vivir el doble mandamiento del amor; el impío, el injusto, no. Por eso, como se ve en la lectura, quieren acabar con el hombre justo porq...

DOMINGO XXIV DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO B

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Primera lectura: Isaías 50, 5-9a; Salmo 114, 1-2. 3-4. 5-6. 8-9 (R.: 9); Segunda lectura: Santiago 2, 14-18; Evangelio: Marcos 8, 27-35. Imaginemos que hoy te van a tomar un examen sorpresa y la pregunta que te hacen es escribir quién es Jesús. ¿Cuál sería mi respuesta? Imagino que las respuestas serian de las más variadas y curiosas como la de sus discípulos. Desde las más informadas hasta las simples, e incluso, vacías. El papa Benedicto XVI, en su primera encíclica decía: «No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva». Nosotros conoceremos a Jesús por el trato que tenemos con Él. Entonces, es a partir de nuestra relación con Jesús que sabremos responder quién es. ¿Cómo conocimos a Jesús? ¿Lo recuerdas? ¿O no lo conocemos? Vale la pena recordar, aunque no tenga que ver con el texto del día de hoy, que conocer en los ...

DOMINGO XXIII DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO B

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Primera lectura: Isaías 35, 4-7a; Salmo 145, 7. 8-9a. 9bc-10 (R.:1); Segunda lectura: Santiago 2, 1-5; Evangelio: Marcos 7, 31-37. Sabemos que Jesucristo cumple las promesas del Antiguo Testamento. En la primera lectura podemos leer qué Isaías indica que «Dios viene en persona». No está hablando de un personaje de fábula o de un ser inalcanzable, estamos hablando de Alguien que viene a nosotros para instaurar una nueva época caracterizada por el bien que va a ser a la humanidad. Como podemos leer en la primera lectura, lo que hará es sanar lo que está enfermo, pero también, lo hará como anuncio de aquello que realizará en plenitud, es decir, la salvación. Dios no es indiferente a todo lo que el hombre tiene que pasar en este mundo, por ello, quiere restaurar todas las cosas para que su reino se pueda vivir en plenitud. Esto mismo lo vemos realizado en las acciones de Jesús. En el Evangelio vemos que se encuentra con un hombre que no podía hablar ni oír. A veces el pecado nos pon...

DOMINGO XXII DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO B

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Primera lectura: Deuteronomio 4, 1-2. 6-8; Salmo 14, 2-3a. 3bc-4ab. 5 (R.: 1a); Segunda lectura: Santiago 1, 17-18. 21b-22. 27; Evangelio: Marcos 7, 1-8. 14-15. 21-23. En las lecturas de este domingo la Palabra de Dios nos habla de la verdadera religión. Para ello, empecemos definiendo qué cosa es religión. Algunos lo pueden interpretar como un sistema ceremonial o ritual, pero no es así, va más allá de lo exterior. La religión, en un sentido más profundo, lo que busca es la profunda unión del ser humano con su creador, reconociendo en este último que en sus manos está el destino de todo lo que él ha creado. Según la religión se irán haciendo una idea del Dios en quien se cree y según lo que él ha mostrado de sí mismo. En la primera lectura escucharemos esta frase de Moisés que nos puede ayudar a entender esta relación que debemos con nuestro Dios: «¿Hay alguna nación tan grande que tenga los dioses tan cerca de ella como lo está el Señor, Dios nuestro, siempre que lo invocamos?». ...

DOMINGO XXI DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO B

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Primera lectura: Josué 24, 1-2a. 15-17. 18b; Salmo 33, 2-3. 16-17. 18-19. 20-21. 22-23 (R.: 9a); Segunda lectura: Efesios 5, 21-32; Evangelio: Juan 6, 60-69. Hoy en las lecturas salen dos temas interesantes. El primero que quisiera reflexionar es el no olvidar lo que Dios va haciendo en nuestra vida. En la primera lectura se hace un reclamo en la boca de Josué: «Si les resulta duro servir al Señor, elijan hoy a quién quieren servir». ¿Yo a quién quiero servir? ¿Cuál es mi prioridad en mi vida espiritual o de fe? Puede ser que haya una cercanía a la Iglesia, por ejemplo, pero no un trato cercano y personal con Cristo; también puede ser que me acerque a los participantes de la Iglesia, pero no me acerco a las presencias reales de Cristo en el prójimo. En fin, puede haber múltiples respuestas a esta pregunta. ¿A quién sirvo? Con ello, el pueblo, a partir de este reclamo, recuerda lo que Dios ha hecho por ellos: los libró de la opresión de los egipcios. Dios también va pasando por nu...